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El derbi no se salta el guion

El derbi no se salta el guion

El Valencia se adelanta, Soler pudo matar el partido y el Levante resurge en un encuentro competido e inofensivo

HÉCTOR ESTEBAN

El partido estuvo en la cabeza de Carlos Soler. El valencianista, con 0-1 a favor y la portería diáfana, vio como Raúl Fernández hacía la parada de la mañana. Evitó la sentencia y resucitó al Levante, que a partir de ahí carburó mejor. En un combate a los puntos, los de casa propusieron más pero las oportunidades más claras fueron visitantes. El Valencia, fiel a la pizarra de su entrenador, acusó otra vez una alarmante falta de gol. Los de Marcelino son un equipo de ochenta metros. De tres cuartos hacia delante se abre un desierto preocupante.

El empate sirvió para que ambos equipos se mantengan invictos, aunque con sólo una victoria -jornada 1- y tres igualadas en la mochila de distinto peso. Por objetivos, presupuesto e historia la lectura es diferente. Los de casa están más cerca de los cuarenta puntos de la salvación. Los de Mestalla, todavía muy lejos de Europa. Una cosa es no perder. La otra, no poder ganar. La semana, con tres partidos en la agenda, puede radiografiar el futuro y acelerar las decisiones para no llegar con el pie cambiado al mercado de invierno.

La primera sorpresa llegó con el once del Valencia. Zaza, al banquillo. El italiano, tan voluntarioso como ineficiente, ha recibido el primer toque de Marcelino. A un delantero, por encima de todo, hay que exigirle goles. Zaza destaca más por sus faltas que por su olfato. La consecuencia fue la titularidad de Santi Mina, que hoy en día en lugar de ser una solución aumenta el problema. El gallego hace tiempo que no encuentra su sitio en el verde.

El centro del campo fue el epicentro al inicio del partido. Hasta que el Levante vio que el tesoro estaba en la banda derecha de Montoya. Por allí Ivi, que tiene pinta de ser uno de los grandes fichajes de la temporada, hizo daño. Dejó en evidencia al lateral derecho del Valencia pero sus intentos no encontraron rematador. Las carencias locales en ataque también son muy evidentes. Álex Alegría es muy peleón pero inofensivo.

En los primeros compases el balón fue del Valencia. El esférico en los pies estuvo lastrado por la falta de profundidad. Cuando se abusó de balones largos estos no encontraron destinatario. Raúl y Neto fueron unos espectadores más en los primeros veinte minutos de partido. Desde las profudidades del aburrimiento emergió Carlos Soler, que aprovechó un error de Chema y de Toño para disfrutar de la primera gran oportunidad del partido. El disparo buscó las manos de Raúl.

El aviso de Soler inyectó atrevimiento al Valencia. A pequeñas dosis pero sirvió para marcar. Pereira, titular de nuevo por la izquierda, hizo un quiebro para poner un centro con la derecha que resucitó a Rodrigo, liberado en el área. El jugador más discutido de la plantilla pero siempre titular marcó de cabeza. El delantero corrió a celebrarlo con su afición.

El Levante vio cómo el gol le cortaba las alas en pleno crecimiento. Los de Muñiz entraron en un limbo puntual que no supo aprovechar el Valencia. Mientras el Levante trataba de recomponer líneas, la tuvo Carlos Soler para sentenciar el partido. Santi Mina pescó un balón por alto. Más que un remate fue una improvisación que terminó en el larguero de la portería del Levante. Con Raúl fuera de sitio, la pelota bajó franca a la cabeza de Soler. El valencianista, con todo a favor y el portero batido, cabeceó al único sitio en el que a Raúl todavía le quedaba una vida. Soler no se lo podía creer. Se quedó helado. El canterano vive su guerra particular en la banda, donde todavía transita por un periodo de aclimatación.

El Levante se agarró a la vida y aprovechó la pájara del Valencia en la recta final de la primera parte. Un centro desde la derecha se alargó con un mal despeje de Murillo y el balón le cayó al virtuoso de Bardhi. Soler llegó un segundo tarde en defensa, un tiempo suficiente para que el macedonio la domara con el pecho y la colocara pegada al palo lejos de la mano de Neto. De la posible derrota al empate.

Los locales se lo creyeron pero se quedaron sin minutos en el atardecer de la primera parte. La tuvieron. Neto despejó de manera horrible un tiro de campaña -el brasileño no bloca los balones- y Jason la mandó a la tribuna cuando ya se cantaba la remontada. El Valencia, salvado por la campana.

En la segunda parte, el Levante perdió fuerza tras la lesión de Lerma. Los levantinistas buscaron la portería del Valencia por el agujero de Montoya, aunque no tuvieron nunca una oportunidad clara. Muñiz, huérfano de un atacante con pedigrí, optó por hormigonar el bloque al dar entrada a Samu por Alegría. Nano y Boateng se quedaron en la banda. El Valencia, en la segunda parte, mantuvo su área de influencia. Todo el campo excepto la delantera. Marcelino tiene un problema y lo sabe, aunque intente disimularlo. Rodrigo tuvo la del triunfo pero volvió a ser Mister Hyde. En carrera, no tuvo la afinación necesaria para colocar el balón por encima de Raúl de vaselina. La pelota terminó en la red pero en la parte superior por fuera. Un centro raso de Carlos Soler reflejó la gran debilidad del Valencia. Un caramelo que no encontró rematador. Marcelino apostó por Zaza y Guedes. El italiano no mejoró lo anterior y el luso progresa adecuadamente para ser titular. El partido de Málaga puede ser un buen día.

El empate y la falta de ocasiones mantuvo el guion previsto. Dos equipos más preocupados de guardar la formación que de ganar el partido. El Valencia sigue sin hollar el Ciutat y el Levante dio por bueno un punto porque esa no es su Liga. Los levantinistas reciben a la Real Sociedad el jueves. Hueso duro. Los de Marcelino esperan al Málaga en Mestalla, donde todo lo que no sea ganar no vale. El derbi de la ciudad vivió su punto caliente en la grada mientras que en el campo pecó de espeso.

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