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Debut de Miljanic sin botas ni camisetas

Imagen para la historia. Bermell lució el escudo del Banik Ostrava en el pecho y el Valencia jugó de prestado en Checoslovaquia. Arriba, de izquierda a derecha, Welzl, César, Tendillo, Arias, Castellanos y Bermell. Agachados, de izquierda a derecha, Saura (capitán), Solsona, Robert, Ribes y Kempes / emilio viña
Imagen para la historia. Bermell lució el escudo del Banik Ostrava en el pecho y el Valencia jugó de prestado en Checoslovaquia. Arriba, de izquierda a derecha, Welzl, César, Tendillo, Arias, Castellanos y Bermell. Agachados, de izquierda a derecha, Saura (capitán), Solsona, Robert, Ribes y Kempes / emilio viña

PACO LLORET

La foto que acompaña este reportaje supone el descubrimiento de un pequeño tesoro que ve la luz por primera vez después de 36 años. Emilio Viña, fotógrafo del Valencia, es el autor de la misma. La instantánea fue tomada el 3 de noviembre de 1982 en Ostrava, por entonces ciudad de la antigua Checoslovaquia. Aquella tarde el Valencia se medía al Banik en la segunda eliminatoria de la Copa de la UEFA. Como podrán ver las camisetas no lucen el escudo habitual de la entidad valencianista y su diseño evoca el uniforme empleado por el filial con ribetes azules en el cuello y en las mangas. En realidad, los jugadores del Valencia utilizaron en aquel encuentro unas indumentarias y unas botas de prestado. Los baúles con todo el material se habían extraviado por culpa de un cambio de avión. Toda una odisea.

Aquel no era un partido cualquiera. Ese encuentro suponía el debut de Miljan Miljanic en el banquillo valencianista tras el cese pactado de Manolo Mestre que continuó en la estructura del club como ayudante. Los valencianistas andaban de pena en la Liga con tan solo una sola victoria en nueve jornadas, penúltimos en la tabla con seis derrotas. El panorama pintaba feo. El único triunfo se había producido en Mestalla en la primera jornada del campeonato 82-83 ante un rival de la talla del Barcelona. Esa noche debutó Maradona en la Liga española y Mario Kempes inició su segunda etapa en el Valencia. Los locales remontaron el tanto inicial del astro argentino gracias a los goles de Tendillo e Idígoras.

La pesadilla no había hecho sino comenzar. El Valencia estuvo hasta final de temporada en lugares de descenso y solo logró escaparse en la última jornada gracias a la recordada victoria sobre el Real Madrid con otro gol providencial de Miguel Tendillo y la combinación de otros marcadores. Pero cuando fue contratado Miljanic, un entrenador de contrastado prestigio, nadie podía sospechar las penurias que aguardaban todavía en aquella maldita temporada. Los valencianistas habían eliminado en la primera ronda del torneo europeo a uno de los grandes pesos pesados: el Manchester United, cuya plantilla estaba repleta de internacionales británicos. El cruce con el Banik Ostrava deparó un triunfo en Mestalla por la mínima en el duelo de ida bajo una lluvia torrencial. Un solitario gol del austríaco Welzl dio ventaja al Valencia para la vuelta. Aquella noche se vino abajo la presa de Tous y La Ribera sufrió las consecuencias del terrible desbordamiento del río Xúquer.

El material de la expedición del Valencia se extravió por un cambio de avión

Antes del viaje a Ostrava se encadenaron tres derrotas consecutivas en la Liga que encendieron las alarmas y determinaron el inevitable relevo en el banquillo. Tras perder ante el Atlético por 2-1 en el Calderón, Mijanic tomó las riendas del equipo. Esa misma noche la expedición valencianista pernoctó en Madrid para emprender viaje al día siguiente a Praga y desde allí continuar hasta Ostrava. Sin embargo, pronto empezaron a complicarse las cosas cuando el avión que debía hacer escala en París no pudo despegar desde Barajas por culpa de los problemas meteorológicos que provocaron el cierre del aeropuerto de Orly. Los nervios empezaron a cundir y al ver como pasaban las horas sin que se solucionara el problema, se decidió improvisar un plan alternativo y tomar un avión directo a Zagreb a primera hora de la tarde. Cuando llegaron a su destino descubrieron que todos los equipajes se habían perdido. Las treinta nueve personas que componían la expedición se alojaron la noche del lunes en el hotel Explanada sin sus maletas.

Al día siguiente pudieron embarcar en un vuelo a Praga, pero cuando llegaron a la capital checa comprobaron que el enlace hacia Ostrava solo admitía a diecinueve pasajeros así que se decidió que embarcaran todos los futbolistas, el entrenador, Ricardo de la Virgen y Paco Reig. El resto no disponía de billetes así que se alquiló un autobús que hubo de cubrir por carretera los 400 kilómetros de distancia. Finalmente, llegaron a Ostrava al filo de la medianoche del martes. Pese a las gestiones realizadas de forma desesperada, no aparecieron las ansiadas maletas aunque fueron localizadas en el aeropuerto de Zurich. Se intentó que llegaran al día siguiente para el partido vía Budapest pero, finalmente, no se recuperaron a tiempo. Miljanic y sus jugadores ni siquiera pudieron improvisar un ligero entrenamiento la víspera del choque y tras cenar en el hotel Imperial acudieron a conocer el estadio donde al día siguiente debían jugarse la clasificación con ropa deportiva prestada.

El miércoles, a la hora prevista, se pudo disputar el encuentro. El Valencia que lució sus colores habituales sufrió lo indecible puesto que la última media hora hubo de jugar con un hombre menos por la expulsión de Ricardo Arias tras repeler una agresión de un rival. El asalto a la portería de Bermell se intensificó pero el marcador no se alteró y el empate sin goles clasificó al Valencia para la siguiente ronda en la que se iba a cruzar con el Spartak de Moscú. Curiosamente, en las tres eliminatorias los de Mestalla arrancaron un empate a cero en los partidos de fuera y vencieron siempre en el choque de casa. En el viaje de vuelta a Valencia vía Zurich se pudieron recuperar todas las maletas para alivio de los expedicionarios.

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