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El cuarto parche para el lateral

Nolito chuta a puerta ante Gabriel Paulista. / AFP PHOTO/Cristina Quicler
Nolito chuta a puerta ante Gabriel Paulista. / AFP PHOTO/Cristina Quicler

Marcelino es pitado e insultado por la afición del Sánchez Pizjuán; y Kondogbia, Gayà y Guedes terminan el partido con molestias La prueba con Paulista muestra la necesidad de reforzar esa posición en defensa

J. CARLOS VALLDECABRES VALENCIA.

Pablo Longoria acaba de aterrizar en el club y ya tiene faena por delante. El Valencia va a fichar este verano un lateral derecho. Tampoco es que esta situación de futuro vaya a sorprender ahora a nadie pero con lo que ocurrió ayer, hay argumentos ya de sobra para poner esta necesidad como objetivo número uno a partir del 30 de junio. Quizás no sea tan importante buscar un lateral derecho como el intento de quedarse con Kondogbia (descomunal y no sólo con esas dos asistencias del Pizjuán) pero ver a Gabriel Paulista con sus 185 centímetros pegado a la banda es algo que chirría a la vista.

Marcelino hizo ayer un nuevo ensayo en ese sentido. El cuarto en lo que va de temporada. Montoya es el titular (pese a su irregularidad); Nacho Vidal era la alternativa (ahora ya ni cuenta); Vezo fue el recurso de urgencia, y Paulista un parche que funcionó al menos con aparente dignidad en un comprometido encuentro como el del Pizjuán. Nolito, a sus 32 años, no es el Nolito de antes. Menos mal porque aunque los sevillistas cargaron por esa zona de Paulista, conscientes de las limitaciones que podía tener el brasileño, al menos mantuvo con algo de apariencia el control por su zona.

En ataque, entre poco y nada aportó. Pero ayer, la misión de Paulista era no perder bajo ningún concepto la posición y aunque el Sevilla cargó tras el descanso con el 'Mudo' Vázquez también por esa banda, el Valencia salió indemne.

La apuesta de Marcelino tenía sus riesgos, dicho sea de paso. El técnico -que descartó a Pereira porque se llevó 19 - fue recibido con pitos e insultos cuando su nombre fue anunciado por megafonía. Su paso por el banquillo sevillista es un pequeño borrón en su curriculum pero con ese 0-2 sació su revancha por la hostilidad de la grada.

Lo mejor de este Sevilla-Valencia es, además de los tres puntos que se trajeron los de Marcelino, es que no hubo expulsiones. Raro es cada vez que se enfrentan estos dos equipos. El partido fue intenso, como se esperaba. Al final, del lado valencianista acabaron con molestias tres futbolistas: Kondogbia (izquio izquierdo), Gayà («quizás por apoyar mal», dijo Marcelino) y hasta Guedes se le vio salir cojeando del vestuario. Hoy pasarán pruebas.

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