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La Copa evalúa el talento del otro Valencia CF

Parejo volverá hoy a llevar el mando en el centro del campo, ya que no jugará el sábado en Vitoria. /DAMIÁN TORRES
Parejo volverá hoy a llevar el mando en el centro del campo, ya que no jugará el sábado en Vitoria. / DAMIÁN TORRES

Además de la presencia en ataque del chileno, ante el Zaragoza tienen hoy la opción de reivindicarse jugadores como Jaume, Vezo, Gil y Maksimovic Orellana encabeza la revolución de un equipo que celebrará en unos meses el décimo aniversario del último título

JUAN CARLOS VALLDECABRES

valencia. Del Valencia de Liga nadie se atreve a dudar. Es tan fiable como temible. Sin embargo, el Valencia que va a jugar esta noche en Zaragoza es realmente una incógnita. Y no porque Marcelino no haya insistido desde principio de curso con aquello de que todos son necesarios y que lo importante es funcionar como un bloque, sino porque una cosa es hacer rotaciones en defensa -la línea con más alternancias- y otra bien distinta confiar plenamente en la 'segunda unidad' para una competición que en Valencia siempre tiene morbo. Con el equipo lanzado en Liga, dejar escapar la oportunidad de hacer algo importante en la Copa del Rey es echar por tierra uno de los mayores alicientes que cada año tiene en mente la afición de Mestalla. Y más, justo la temporada en la que se está pendiente de celebrar el décimo aniversario del último título conquistado por el Valencia. Aquella Copa del Rey (16-4-2008) ganada al Getafe (3-1) en el viejo Calderón, con el rocambolesco Ronald Koeman en el banquillo, fue el último gran momento de éxtasis que se llevaron al cuerpo los aficionados blanquinegros, pese a que la plantilla decidiera a última hora borrar cualquier festejo popular.

Real Unión, Betis, Atlético de Madrid y Barcelona fueron las etapas que tuvo que cubrir aquel equipo antes de verse las caras con el Getafe. El camino, hoy, empieza con otro rival de inferior categoría pero con más peso histórico que el Real Unión: el Zaragoza, que desde hace cinco años soporta la dureza de la Segunda División y que es capaz de meter casi 19.000 espectadores en su estadio como ha ocurrido en último partido contra Osasuna. Para hoy se espera también un gran ambiente en la grada: los abonados pagan 10 euros y el público entre 15 y 45 euros. En las filas del conjunto maño, dicho sea de paso, también se ven obligados a exprimir los recursos de su corta plantilla porque el viernes tienen partido de Liga contra la Cultural Leonesa.

La Copa debe servir para que Marcelino extraiga sus propias conclusiones sobre cómo tiene realmente al grupo y de hasta dónde puede confiar en los poco habituales cuando no quede otro remedio que hacerlo, ya con puntos en juego. Por ejemplo, es el caso de Kondogbia. Que el francés no pueda jugar este primer doble trámite crea dudas pero permite saber seguramente si Maksimovic -fichaje de García Pitarch a coste cero- es un futbolista válido para un club de la exigencia del Valencia. Si el serbio actúa de inicio habrá que calibrar su rendimiento, mientras que si el técnico opta por otra opción entonces prácticamente lo dejará sentenciado para lo que resta de campeonato.

De cualquier forma, quien se lleva el foco es Fabián Orellana. El chileno sólo entró en una convocatoria -la primera de Liga- y desde entonces su rol se ha limitado a participar en los entrenamientos de la mejor forma posible. Le quedan poco más de dos meses de estancia en el Valencia porque se da por hecho su salida en el mercado de invierno. Al chileno le tocará hoy hacer de pareja de un Santi Mina que suma dos goles en los dos últimos encuentros.

En el bando rival, la ausencia más destacada será la de su delantero centro, Borja Iglesias (cedido por el Celta), que con sus 7 goles ha cerrado cualquier opción de jugar al exvalencianista Vinicius. El brasileño se cuela hoy en el once, como hizo en la anterior eliminatoria que superó el Zaragoza, pero arrastra un pobre balance en su estadística particular.

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