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El club se vuelca en trasladar la presión del viejo Mestalla al de Cortes Valencianas

T. C.

sevilla. El Valencia mantiene abierta la línea de diálogo con el Ayuntamiento para ir avanzando con las licencias del nuevo estadio y al tiempo, a nivel interno, sigue trabajando en el campo de Cortes Valencianas para que el cambio, llegado el momento, sea lo menos traumático posible. El club no ha dejado de manifestar su idea de que Mark Fenwick ha diseñado este proyecto pensando en el aficionado. Esa es la gran obsesión. ¿Cómo trasladar la magia de Mestalla al coliseo de Cortes Valencianas?

Del último modelo se sabe que se acercarán las gradas todo lo posible para facilitar el acercamiento de los aficionados al césped. O que los pétalos de la estructura superior no sirven y la capacidad se reduce. También que el coste aproximado será de 150 millones, un gasto únicamente asumible si apareciera un comprador para las parcelas del actual estadio, que debe estar derribado en 2023. El Valencia se preocupa de momento en los asuntos que puede controlar, entre ellos que el hábito de los aficionados no varíe demasiado cuando se produzca el traslado. O que la 'historia' de Mestalla empape el campo de Cortes Valencianas. Por ello se fija en el Liverpool, que planeó irse de Anfield -justo cuando Peter Lim se interesó por la compra del club inglés- y finalmente optó por reformar el estadio para evitar un 'shock' a la afición. El Athletic y San Mamés es otro modelo en ese sentido o el Tottenham, que actualmente juega en Wembley mientras avanza la remodelación de White Hart Lane. Al West Ham, por ejemplo, le ocurrió todo lo contrario: sus seguidores no se acostumbran al cambio de Upton Park al Olímpico y al equipo le pasa factura. El Valencia entiende que el actual Mestalla refuerza a los jugadores de forma tan intensa que es imprescindible trasladar ese ambiente al nuevo estadio.

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