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Carlos Soler: «Desde el autobús veo las lonas en Mestalla de Albelda, Kempes, Claramunt... Ojalá un día yo también esté ahí»

Identidad. Carlos Soler se ha convertido en el nuevo símbolo del valencianismo. La afición ha encontrado en el centrocampista un motivo de fe.
/LÁZARO DE LA PEÑA/VCF
Identidad. Carlos Soler se ha convertido en el nuevo símbolo del valencianismo. La afición ha encontrado en el centrocampista un motivo de fe. / LÁZARO DE LA PEÑA/VCF

El centrocampista reconoce que le gusta jugar cerca del área, con llegada: «Ser polivalente le da opciones al entrenador. Si estoy en el campo es buena señal»

HÉCTOR ESTEBAN VALENCIA.

Cuando nació Carlos Soler (Valencia, 2 de enero de 1997), el Valencia había confiado su futuro al mando meloso de Jorge Valdano. Aragonés había presentado su dimisión meses antes harto de Paco Roig y su cuadrilla. El empalagoso argentino llevó al equipo a la tibieza de la tabla -puesto décimo entre el Tenerife y Compostela- en plena (otra más) temporada de trincheras. Mendieta todavía no era Mendieta y de Claudio López colgaba la etiqueta de fiasco. Romario ya había pegado su primera espantada tras no mirar a los ojos del Sabio de Hortaleza. Aquella campaña se cerró con al menos una satisfacción. Farinós salió a escena para ser pieza clave en el futuro Valencia. De lo poco bueno que hizo Valdano. Aquellos tiempos fueron la antesala de uno de los mejores equipos que se recuerdan. Hoy, veinte años después, se vive un déjà vu con Carlos Soler. Un día fue Farinós, y después Albelda. El futuro está por llegar y no habrá mejor escribano que Carlos Soler.

-¿Juega a la Play?

-Sí, juego a la Play.

-Confiese que en su equipo está usted.

-(ríe). Juego a la consola y juego al FIFA desde siempre. He tenido todos los modelos de la consola. Confieso que en algún juego me he creado como futbolista (más risas) y ahora que me tengo ahí pues, claro, me elijo para mi equipo.

-¿Impacta ser un futbolista de videojuego?

-Sí, la verdad es que sí. Tienes todos los juegos y estar tú ahí es curioso. Pero no sólo eso, el otro día en Paterna vino un chico con un cromo mío, de los de Panini, que yo siempre coleccionaba, y verte llega a ser un sueño.

-Supongo que tirará los penaltis, las faltas, lo tirará todo con el mando de su consola...

-Sí, la verdad es que ahí me doy responsabilidad.

-Ha vivido un año muy rápido. Ahora, tras la temporada en el Valencia, la llamada de la sub-21 para jugar el Europeo de Polonia. ¿Cómo se enteró de la convocatoria?

-La llamada la veo por Twitter. Veo la lista y veo mi cara en ella. No me lo esperaba porque no había ido antes a ninguna convocatoria. Muy contento por el hecho de que Celades me haya citado. Tenemos una gran selección.

-¿Carlos Soler le ha devuelto la fe al valencianismo?

-Bueno, entré en un momento complicado y sí que es verdad que la gente me ha apoyado mucho y ha confiado en mí. Es bueno que la afición se identifique con algún jugador y si es conmigo, pues es un orgullo.

-Soler, Gayà, Lato... parece que el Valencia recupera poco a poco el sentido de pertenencia.

-Ayuda mucho. En el filial y en la cantera hay muy buenos jugadores que pueden estar en el primer equipo. Y la afición eso lo premia.

-¿Qué imágenes guarda de Mestalla como aficionado?

-La más reciente es la del partido contra el Sevilla de las semifinales de la UEFA en la que M'bia marcó el gol en el último minuto. Aunque nos eliminaran disfruté muchísimo y rompí una silla al celebrar un gol. Luego fue duro. Estuve en el recibimiento de antes con mis amigos y pese a todo, lo viví con mucha pasión.

-¿En casa quién hablaba de fútbol?

-El jugar desde los siete años en el Valencia ha ayudado mucho. Mi padre siempre ha sido valencianista, mi abuelo quería tener un nieto que jugara al fútbol... Toda mi familia somos del Valencia y eso es bueno.

-¿Quién le llevaba de pequeño a jugar al fútbol?

-Venían todos. Mi padre, mi abuelo y mi abuela... mi madre no podía porque trabajaba los sábados pero siempre me ha apoyado. Mi abuelo siempre me llevaba a entrenar hasta que me saqué el carné hace un año y medio.

-¿Qué dice su abuelo?

-Siempre me ha animado a que siga jugando. Me metió en el fútbol. A mí me gustaba jugar pero no quería apuntarme a ningún equipo. Hice un chanchullo con él: me regaló una consola y yo me apunté al Bonrepós, donde jugaba ya mi hermano Alejandro. En un partido contra el Valencia metí tres goles y me ficharon.

-¿Cómo llega al Bonrepós?

-Bueno, me pillaba cerca de casa. En los descansos o al final del partido de mi hermano me ponía a chutarle al balón con mi abuelo o mi abuela de porteros. Entonces, como le pegaba muy fuerte al balón, el que era entrenador de mi hermano me vio y dijo que me pusiera a jugar con ellos.

-¿Era de los que jugaba en el pasillo de casa?

-Por supuesto. O me iba al parque con mi abuela a la que yo le chutaba tiros...

-Es decir, que su abuela era portera...

-(ríe) Sí, la verdad es que sí. Hacíamos una portería y le chutaba toda la tarde. La verdad es que no sé cómo me aguantaba...

-Le dirá: abuela gracias por llevarme al parque.

-Bueno, primero tenía que hacer los deberes. Que si no, no me dejaba... Mi abuela es muy echada para adelante y siempre me dice que vaya a por todas.

-La vida le va muy deprisa.

-No, lo llevo todo con mucha naturalidad. Empecé en el filial y he acabado renovando con ficha del primer equipo. No da vértigo. Tengo más responsabilidad por estar en el primer equipo, se me va a exigir y seguro que estaré a la altura.

-¿Para quién fue la primera camiseta del debut?

-Para mis abuelos. La tienen en casa. Para mí es un orgullo que la tengan.

-En su debut en Anoeta, le sacó Cesare Prandelli, corrió y casi marca. Todo en diez segundos. ¿Qué pasó por su cabeza?

-Cuando llegué a casa se lo dije a mis padres: la primera jugada que hago, que me dan un pase, controlo, abro a banda y llego al remate... si meto eso no me lo habría creído. Tengo un recuerdo bonito aunque no fue un buen partido para el equipo.

-Voro apuesta por Carlos Soler. ¿Qué le dijo cuando le anunció que sería titular en Pamplona?

-Voro es muy natural. No me dijo nada antes del partido. Y tras decir la alineación me dijo que estuviera tranquilo y concentrado. Que me había visto entrenar, que lo estaba haciendo bien y que jugara igual. Que no hiciera lo que no supiera hacer porque no tenía nada que demostrar.

-En ese partido ante Osasuna con Soler y Lato hay briznas de que los chicos de la cantera tienen sitio en el primer equipo.

-Empecé a jugar más. Lato salió y lo hizo bien. Es bueno para el club que haya gente de la casa porque la afición se identifica con ellos. Seguirán subiendo.

-¿La gente de la casa siente más el escudo?

-Depende de cada jugador. Yo en mi caso al ser valencianista, al venir a Mestalla a ver los partidos, me identifico con el club.

-¿Le gustaría tener algún día una foto en la fachada de Mestalla?

-Cuando venimos en el autobús en los partidos veo a Albelda, Puchades, Kempes, Baraja, Claramunt y verme ahí (sopla)... ahora mismo no me lo imagino pero ojalá que sí.

-¿Se vio fuera del Valencia la temporada pasada?

-Fue una época que hubo que negociar y al final el club quería que me quedara y yo me quería quedar. Aquí estoy.

-¿Por qué mucha gente que estaba llamada a ser referente del Valencia -Bernat, Paco Alcácer- optan por dejar el club?

-No lo sé, cada uno tiene su opinión. Si se marcharon sería porque lo creyeron así. Uno es libre de decidir.

-¿Deja la carrera de periodismo por educación física?

-Bueno... es que los periodistas me hacéis unas preguntas (ríe). La verdad es que era mi segunda opción, voy a intentarlo otra vez en educación física y si no puede ser buscaré una alternativa.

-A Fernando Gómez le gusta un Carlos Soler de 8 o de 10. ¿Qué posición prefiere usted?

-A mí me gusta estar cerca del área, llegar al área. Este año he jugado de 6, de 8, de 10, en banda... Ser polivalente es bueno para que el entrenador pueda elegir. Si estás dentro del campo es buena señal.

-¿Quién le mantiene los pies en el suelo?

-Bueno, en casa mis padres si me tienen que dar una colleja me la van a dar igual. Como cuando era pequeño. Y mantengo mi núcleo de amigos, que siempre han estado conmigo y sé quiénes son. Mi hermano Alejandro también está muy orgulloso de que juegue en Primera. Él también estuvo en el Valencia dos años. Nos llevamos muy bien.

-¿Cómo ruge Mestalla? Tras el gol ante el Celta lo sentiría con una afición volcada con usted.

-Ese día no lo voy a olvidar. El equipo hace un gran partido. Yo me sentí muy cómodo. Hice el penalti a Iago Aspas del 2-2 y luego marco el 3-2 en el 85, un tanto que te da la victoria, que hace mejorar al equipo. Mestalla, cuando volvía de celebrar el gol, coreó mi nombre y es algo que no olvidaré.

-Hoy la cláusula de Carlos Soler dice que vale 80 millones de euros. ¿Vale usted 80 millones?

-Son cláusulas que se ponen entre un club y un jugador pero la verdad es que cuando salgo a un campo de fútbol yo no pienso en eso. Este año tienes más responsabilidad porque ya no eres el chico del filial. Sólo intento disfrutar. Soy un chico muy joven que puede y debe seguir mejorando y pulir sus defectos.

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