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Alemany gana la partida a Alesanco

Alesanco dejará de visitar la ciudad deportiva de Paterna. / irene marsilla
Alesanco dejará de visitar la ciudad deportiva de Paterna. / irene marsilla

La salida del exjugador del Barcelona estaba cantada desde hace meses Murthy despide al director deportivo y refuerza su confianza en el ejecutivo balear y en Marcelino

HÉCTOR ESTEBAN

valencia. Una tarde de julio, José Ramón Alesanco llegó a Evian acompañado de Vicente. Ambos atravesaron el hall del Hilton con sus maletas, salieron a la terraza y se pidieron un refresco. Allí estuvieron durante más de media hora. La sensación era que nadie les esperaba en la estadía del Valencia. Esa misma mañana se había ido el presidente, Anil Murthy. Al caer la tarde, los dos se fueron a cenar con Alemany, Marcelino y Rubén Uría. La cita nunca pareció trascendente. Desde que la elección del entrenador cayó de la parte de Alemany, se sabía que el director deportivo tenía los días contados.

El Valencia le entregó ayer la carta de despido a Alesanco. Una destitución anunciada. La hoja de ruta marcada cubre etapas. Alemany y Marcelino tiene plenos poderes (de hecho, ya los tenían desde hace meses) sobre la parcela deportiva. Ahora es oficial. El Valencia lo que ha hecho es extirpar de raíz una situación que se podía enquistar. Alesanco era uno de los últimos supervivientes de la etapa de Layhoon Chan y tres personas en la toma de decisiones era multitud.

Alesanco, tras conocer su finiquito, reivindicó el trabajo realizado detrás del telón. En público se había convertido en un mero figurante en la presentación de jugadores. Ninguno de los fichajes se acordó de Alesanco a su llegada y Anil Murthy sólo tuvo palabras para Alemany y Marcelino en su última comparecencia.

El Valencia consideraba que la figura de Alesanco era prescindible. La confección de la plantilla en el último mercado de fichajes ha sido la prueba de fuego. Marcelino y Alemany han cosido un equipo sin la participación del director deportivo. «Yo tengo opinión sobre todo», decía el director general en una entrevista en LAS PROVINCIAS nada más aterrizar. Ha cumplido su palabra. Marcelino prefirió resguardarse en un debate que no tenía nada que ver con su labor.

De los jugadores de la actual plantilla, el único que se puede considerar cien por cien de Alesanco es el chileno Orellana. El futbolista al que Marcelino le ha puesto la cruz y que tiene casi imposible jugar esta temporada. Es más, pese a ser necesaria la salida de Orellana de la plantilla, el chileno se enrocó para permanecer en ella. Ni Alesanco lo pudo convencer para irse. La llegada de Zaza ya estaba trabajada y Maksimovic fue la última operación cerrada por García Pitarch. El fichaje de Lubo Penev al Mestalla por mandato directo de Alesanco es otra de las decisiones cuestionadas por el club, como en su día la negociación para renovar a Carlos Soler.

Alesanco, que tiene un sueldo que ronda los 500.000 euros al año, siempre ha lucido un carácter agrio. Distante. Con una falta de empatía tanto en público como en privado. Su talante no encajó en ningún momento con los nuevos tiempos. El nuevo presidente, Anil Murthy, se ha apoyado en Alemany y Marcelino, mientras que él director deportivo no fue de los suyos. A Murthy, en nombre de club, no le ha temblado el pulso para echar a Alesanco.

El club ha aprovechado una buena dinámica del equipo para que la decisión no fuera traumática y se espera que la racha siga para sepultar el debate. Por ahora, no hay ninguna intención de cubrir el hueco y será Alemany el que decida sobre el futuro de los miembros de la secretaría técnica que encabeza Vicente Rodríguez. El lunes se rubricará el finiquito.

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