Sábado, 23 de junio de 2007
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POLÍTICA
Los aspirantes a suceder a Pla congelan sus movimientos hasta las elecciones generales de 2008
Los críticos del PSPV evitan “desgastar” sus opciones a liderar el partido
Los críticos del PSPV evitan “desgastar” sus opciones a liderar el partido
La tempestad que sacudió al PSPV en las primeras semanas después de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 27 de mayo, ha amainado de repente. Todos aquellos que se apresuraron a pedir la cabeza del secretario general del partido, Ignasi Pla, parecen haber abandonado por un momento la lucha interna.

No es que hayan cambiado de opinión, ni mucho menos, pero han asumido con una resignación muy católica que no habrá cambios hasta después de las elecciones generales. Así lo advierten destacados dirigentes del PSPV, que han seguido de cerca la intentona de mover los sillones de los despachos de Blanquerías.

Al final, hasta los más críticos han acabado interiorizando el mandato de la dirección federal del PSOE, de “aguantar el tipo” hasta marzo de 2008 “por el bien del partido”. ¿Por qué? Porque la venganza se sirve en plato frío.

Se evidencia por tanto, a partir de ahora, un cambio de estrategia entre los corrillos conspiradores del PSPV. Cuánto durará, nadie lo sabe, pero lo que sí está claro es que lo de pedir responsabilidades a viva voz no ha hecho reaccionar al líder de los socialistas valencianos.

No obstante, aunque la directriz dada por Ferraz fija las elecciones generales como el momento hasta el cual están prohibidas las crisis internas, estas mismas fuentes creen que un poco antes, entre el debate de los Presupuestos Generales del Estado y principios de 2008, podrían volver a apreciarse movimientos en el seno del PSPV.

Hasta entonces, se prevé que los apetitos estén calmados y parece que todo el mundo está dispuesto a trabajar en la misma dirección: evitar que la debacle electoral del 27-M se repita en marzo del año que viene. Otra cosa es que no se le dé tanta publicidad disimulada a esas idas y venidas de los más interesados.

Además, hay otro motivo muy sencillo para toda esta calma. El (o la) que se atreva a “dar guerra” ahora se expone a dos consecuencias que no le convienen para nada: una, a que se le tache de traidor al proyecto común del socialismo valenciano (mensaje que ya se lanzó en los primeros momentos del grupo parlamentario), y dos, a que su nombre se acabe “desgastando” y pierda posibilidades de ser el próximo secretario general y/o candidato del PSPV.

De ahí que, desde los primeros días postelectorales, pocos nombres nuevos se hayan sumado a los que ya se barajaban para suceder a Pla al frente del partido. Pero siguen ahí, haciendo camino.

El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, con sus visitas periódicas a la Comunitat en las que no logra coincidir con Pla (hoy está en Valencia, por cierto, pero no se sabe dónde está el líder del PSPV) y extendiendo su influencia en su provincia, Castellón. El alcalde de Alaquàs, Jorge Alarte, sin dejar que se enfríe el contacto con las comarcas fuertes del socialismo valenciano por si necesita de su apoyo en un momento dado. El portavoz adjunto del grupo socialista en Les Corts, Ángel Luna, situándose a la derecha del secretario general y alzándose con la batuta parlamentaria. Siguen estando por todas partes, pero con más sigilo.

 
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