Domingo, 20 de mayo de 2007
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Castellón
El PP lucha contra la desmovilización
El tono bajo de la campaña dispara las opciones de los populares, que ahora tratan de frenar el exceso de optimismo
El tono bajo de la campaña dispara las opciones de los populares, que ahora tratan de frenar el exceso de optimismo
Francisco Camps viene repitiendo durante los últimos días de campaña, y lo seguirá haciendo hasta el próximo día 25, que es necesaria la movilización absoluta del partido para los comicios del 27-M. El mensaje es similar a los que proclaman el PSPV y el Compromís. Pero tiene una diferencia fundamental: el PP lo hace desde el convencimiento de que, si no se produce una hecatombe, la victoria está garantizada.

Buena parte de los sondeos que se han venido haciendo públicos durante los últimos días –sin contar el del PSPV– vaticinan no sólo que el PP será el partido más votado y obtendrá la mayoría absoluta, sino que el crecimiento del PSPV será mínimo.

Los estudios que maneja el PP no son muy diferentes. Si acaso, sólo dibujan una cierta preocupación sobre el resultado en la ciudad de Alicante. Y por ese motivo detectan que los socialistas valencianos se han volcado en esa capital.

¿Y la participación? Hasta hace poco, existía un cierto convencimiento generalizado de que, a partir de un determinado porcentaje de participación, las opciones del PSPV se disparaban. “Habrá juego”, reconocen aún algunos dirigentes de ese partido. Pero ¿cuál es ese porcentaje? Los datos tradicionales de participación en las autonómicas valencianas se sitúan en el entorno del 70%. Y el ambiente de campaña no hace indicar que vayan a dispararse el próximo domingo.

De modo que las previsiones que manejan los partidos, salvo suceso incontrolado que pudiera modificar este escenario, indican que los porcentajes de participación rondarán ese porcentaje o incluso algo inferior. En la práctica, cuando la movilización social no es elevada, el partido que gobierna tiene más opciones de repetir victoria. Por decirlo así, cuando existe una voluntad mayoritaria de cambiar un Gobierno, se perciben gestos en la sociedad que, en esta ocasión, no parecen notarse.

Los sondeos que maneja el PP son todavía más clarificadores. Al margen de la participación, lo que se deduce de esos estudios es que no existen dudas de la victoria electoral de los populares. “La situación es tan óptima que lo que preocupa es un exceso de confianza”, asegura una de las personas de confianza de Francisco Camps.

Hasta ahora, el tono bajo de la campaña apenas sí se ha visto alterado por las dos visitas a la Comunitat de Rodríguez Zapatero y por el debate de RTVV entre los aspirantes a la presidencia de la Generalitat. Por decirlo así, eran los “momentos” en los que el protagonismo de Ignasi Pla debía dispararse –quizá demasiado lejos todavía de la cita electoral–. En el PP no se percibe que ni las visitas del líder del PSOE ni el resultado del debate –que prácticamente pasó desapercibido– haya modificado lo más mínimo el escenario general. Y además, se recuerda que el punto álgido de la campaña popular llegará el martes, con el acto central de campaña en la plaza de toros y con Mariano Rajoy.

De este modo, los populares entienden que el principal riesgo que se corre de cara a la cita del domingo ya no es que la alta participación decante las elecciones hacia el PSPV, sino que el convencimiento de que los comicios están ganados “desmotive” al electorado popular.

De este modo, el PP entiende que la clave para el sprint final de campaña debe ir dirigido a no dar por ganados los comicios, a hacer ver a su electorado que lo que hay en juego es mucho, y que las diferencias con el PSPV todavía son ajustadas. “Hay que evitar el triunfalismo. Las comuniones no nos pueden llevar a la derrota”, se explica.

De cara a la recta final de campaña, los populares cuentan con parte de su tradicional artillería por disparar. Cuando el PP presentó su programa electoral, Camps recuperó su perfil más valencianista, consciente de que ese discurso es uno de los más movilizadores del electorado popular. Sin embargo, ni ese debate, ni el Gran Premio de Fórmula 1 han tenido un gran protagonismo en lo que va de campaña. En su lugar, el líder del PP se ha limitado a animar a sus simpatizantes a mirar al futuro con optimismo, como si ya les estuviera dejando entrever que la victoria está garantizada.

De lo que no cabe ninguna duda, aseguran en las filas populares, es de que si algún sondeo indicara algún indicio de que es necesario pisar el acelerador más aún, la dirección del partido tomaría decisiones de inmediato. Y ese escenario, por ahora, no se contempla.

 
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