Domingo, 20 de mayo de 2007
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Castellón
El ‘estilo’ Miguel Sebastián
enrarias@hotmail.com

Ya ven si la campaña electoral está mustia en la Comunitat que de lo que más se habla estos días en ciertos mentideros es del madrileño Miguel Sebastián y su estilo acanallado de hacer política.

El candidato socialista a la alcaldía de Madrid, ustedes lo saben, realizó un ataque televisivo a la intimidad de su rival, Ruiz-Gallardón. Como voy perdiendo en las encuestas por goleada, debió pensar, patada a la tibia del adversario, a ver si lo desgracio para siempre.

Pero, al parecer, quien puede haber caído en desgracia es él, no sólo ante medios afines a La Moncloa, sino en círculos del propio PSOE, partido del que por cierto no es afiliado, para tranquilidad de los menos proclives al candidato. Algunos que le arroparon en sus manejos con Arenillas para cargarse al presidente del BBVA, Francisco González, le reprochan ahora el haber roto una estricta norma política no escrita: jamás entrometerse en la vida personal de nadie.

No es que en nuestra sociedad importe lo que hacen los políticos en su tiempo libre, que no importa, sino que todo el mundo tiene el tejado de cristal como para liarse a pedradas.

Esa norma de convivencia la hemos respetado hasta los periodistas, que ya es decir. La relación extramarital del entonces vicepresidente de Gobierno Miguel Boyer con Isabel Preysler era conocida por la prensa madrileña, que la silenció hasta que el político la hizo pública. También se sabía la condición sexual de otro ministro, Jerónimo Saavedra, de la que jamás se dijo nada hasta que el propio interesado lo desveló en el libro Españoles salen del armario, de Fernando Bruquetas.

Son dos ejemplos entre otros muchos y con ellos no quiero decir más que lo que digo.

Por eso, si el señor Sebastián, es un suponer, posee dossiers que imputan un delito a Ruiz-Gallardón o a quien fuere —cuidado que tiene afición el ex asesor de Rodríguez Zapatero a fabricar expedientes de sus enemigos—, debe ir al juzgado y no esperar a un programa de televisión y, menos aún, trufarlo con equívocas insinuaciones.

Por fortuna, en esta Comunitat somos como seamos, pero jamás hemos caído tan bajo.

 
Vocento

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