Sábado, 10 de marzo de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

Valencia
Churros y buñuelos por doquier
Valencia estará rodeada de casi 200 puestos de venta de masas fritas que deberán cumplir medidas sanitarias
Valencia estará rodeada de casi 200 puestos de venta de masas fritas que deberán cumplir medidas sanitarias
churros, buñuelos de todo tipo y acompañados por chocolate con leche. Es la tradición gastronómica de cada año desde que comienza el mes de marzo.

El negocio está en la calle y los profesionales lo saben, por eso anualmente llegan a la concejalía de Sanidad mayor número de peticiones para instalar puestos de venta de masas fritas en la ciudad.

Este año 155 puestos se colocarán por diferentes puntos de la ciudad para vender los productos gastronómicos más falleros.

La tradición y el ambiente fallero es el tándem perfecto para hacer de la venta de churros y buñuelos el gran negocio.

Los hay con crema, de calabaza, rellenos de chocolate, de doble masa o de tamaño gigante. En definitiva un sinfín de variedades para los amantes de la gastronomía.

Sin embargo, el Ayuntamiento cada vez es más estricto y obliga a los responsables de los puntos de venta a tener las medidas sanitarias más extremas.

El Ayuntamiento les obliga a contar con agua potable en los puestos de venta y tener contratada una empresa gestora de recogida de aceites usados de frituras para que la retirada del aceite no ensucie las alcantarillas y las tuberías de las ciudad.

De igual forma, la concejalía de Sanidad les obliga a que los vendedores tengan un certificado que acredite que pueden manipular los alimentos y que han recibido el curso de formación en higiene alimentaria.

Inspecciones sanitarias
Hace años los productos se vendían sin este tipo de exigencias, pero para evitar problemas sanitarios inspectores y técnicos municipales trabajan para garantizar la seguridad a los turistas. Para ello un equipo de cuatro inspectores farmacéuticos y cuatro auxiliares inspectores trabajan a destajo. “Todos los años realizamos un intenso trabajo y nuestro personal requisa los productos que no están autorizados como son los rellenos de crema o los cubiertos de chocolate”, explicó el concejal de Sanidad, Ramón Isidro Sanchis.

Entre los puestos ambulantes que se colocan en puntos estratégicos, hay establecimientos con solera y con una trayectoria de años y son muchos los valencianos que no perdonan una visita a los templos de los auténticos dulces y de la mejor repostería valenciana.

Junto a los puestos de venta de churros y buñuelos, la paella es el plato típico que los turistas no dudan en tomar cuando visitan Valencia en Fallas.

Los restaurantes del paseo Marítimo hacen su agosto y aunque la fiesta fallera se celebra principalmente en el centro de Valencia, los turistas no dudan en escaparse hasta la playa para degustar una paella.

Paella valenciana
Los restaurantes del centro también aprovechan la ocasión para preparar un menú eminentemente valenciano para los más turistas. Patatas bravas, sangría, sepia, altramuces, paellas, ensaladas valencianas y como no las naranjas y el café del tiempo o el bombón. Toda una variedad de productos al alcance de los visitantes y de los valencianos que aunque están acostumbrados a tomar estas comidas no dudan cumplir con la tradición.

Los hoteles también suelen realizar menús especiales para que los turistas también degusten los platos típicos.

Las escenas se repiten año tras año y es habitual encontrarse con unos visitantes tomando una sangría y una paella después de contemplar una mascletà en la plaza del Ayuntamiento.

Ante esta afición por comer y comer, las inspecciones sanitarias se intensifican en los restaurantes y puestos en la calle para evitar que se produzcan intoxicaciones por vender alimentos en mal estado.

Y es que para poder disfrutar de la fiesta y con unas copas de alcohol es necesario tener el estómago bien cubierto.

 
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