Martes, 30 de enero de 2007
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“Festes de carrer” y toros
En 1373 ya consta que se efectuó un “corro de bous” en Valencia con motivo de las fiestas que se dieron por la visita del infante don Juan
En 1373 ya consta que se efectuó un “corro de bous” en Valencia con motivo de las fiestas que se dieron por la visita del infante don Juan
La celebración taurina está tan arraigada en Valencia como siglos, y son muchos, ha visto “correr bous” esta ciudad, como protagonistas destacados en las populares “festes de carrer” y también como parte de fastos cortesanos, y ha quedado reseñado este festejo – y, a veces, lo uno y lo otro se mezclaban–, en antiguos documentos que hablan de “correr e acanyisar bous” en las calles de la ciudad, tan atrás en el tiempo como uno datado en el año 1373, en el que ya consta que se efectuó “corro de bous” con motivo de las fiestas por la visita del infante don Juan a Valencia.

Del 1500 data un pregón, según recoge Vicente Vidal Corella en una crónica en LAS PROVINCIAS, que da cuenta de la decisión de los Jurados de la Ciudad de que en la fiesta de San Jaime, y en el día siguiente, serían corridos ¡de dieciocho a veinte toros! en una plaza de madera que se instalaba en la plaza del Mercado para “plaer” de los ciudadanos, previniendo asimismo en el citado bando a quienes promovieran riñas o protagonizaran otros actos –como lanzar inmundicias...– que dañaran el bienestar del público, que serían castigado con severas penas.

Toreadores
Como uno de los festejos con que la ciudad de Valencia celebró la boda de Felipe III en la ciudad, en 1599, el cronista coetáneo Felipe de Gauna narra una corrida de toros, en la plaza del Mercado, que viene a describir ya una moderna corrida, en la que actúan, ciertamente, caballeros que lancean toros a la vieja usanza, pero también “hombres que tenían cargo d’ello” y “dexarretaron” varios toros y les denomina “toreadores” y a los cuales distingue de los “otros hombres que entraron en el corro, pero que no eran tan pláticos”... Gauna está hablando de toreros en el sentido moderno del concepto.

Plazas y “festes de carrer”
Ya hemos mencionado dos festejos de toros celebrados en la plaza del Mercado, que era el lugar por excelencia, pero había otros “corros”, que así se llamaban los recintos para “correr bous”, plazas improvisadas, que se montaban y desmontaban, y que tuvieron como localización, por ejemplo, la plaza de Predicadores o de Santo Domingo –desde 1860 llamada de Tetuán–, el antiguo Llano del Real, frente al desaparecido Palacio Real, el Llano de la Zaidía o Plaza de la Aduana, más tarde la Glorieta...

Pero a los que Gauna se refiere en la crónica de la corrida de 1599 como los “hombres que entraron en el corro por baxo los tablados... mesclados con los toreadores”, tenían su escenario propio en las populares “festes de carrer” que proliferaban en los barrios de la ciudad organizadas por los propios vecinos y en las que “correr bous” era plato fuerte de los festejos y allí era indiscriminada la participación de espontáneos lidiadores.

Torero y héroe
En el grabado que aparece en la parte superior de la página, sobre dibujo de Vicente López, se aprecia la parte interior de las Torres de Quart y emplazados en su puerta dos cañones, uno, encarado al arco, es el que nos incumbe ahora, pues fue su artillero frente al ejército invasor del mariscal francés Moncey, derrotado en el asedio de junio de 1808, un paisano, de nombre Juan Bautista Moreno, aunque era más conocido como el “Torero” o “ Sabateret”, que éste era su alias taurino. El escritor José de Orga, en su libro sobre antiguos tipos populares valencianos, dice de “Sabateret” que fon mestre dels toreros valencians”. Por lo que se refiere a su acto heroico, Vidal Corella lo menciona con rasgos destacados y Juan Luis Corbín, en su Barrio del Carmen. Historia y Anécdotas, aunque no cita al “Torero” por su nombre, dice: ”la defensa de los valencianos contra el invasor fue valiente, repeliendo al enemigo (...) y con un gran cañón instalado en el portal de Quart”.

Pedro Romero
Al hablar ya de toreros propiamente dichos, hay constancia de una relación de estos para actuar en Valencia, fechada en 1798, en la que se menciona a Pedro Romero, considerado el padre de la tauromaquia tal y como la conocemos hoy, y que, efectivamente toreó en Valencia, en plaza de madera levantada en la plaza de Santo Domingo, en julio de ese año, en tres corridas, cobrando él y su cuadrilla “sesenta y cuatro mil reales”, ello aparte de “sombreros, chupas y calzones”..., según detalla la citada relación.

 
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