Jueves, 14 de diciembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

COMPROMISO CON NUESTRAS COSAS, NUESTRA GENTE
Vicent W. Querol: gran poeta
daremos unos trazos biográficos de Vicent Wenceslao Querol pero, sobre todo, nos referiremos a su poesía, una poesía que interesó a los críticos del momento como Unamuno y Menéndez Pelayo y ha interesado a los más cercanos a nosotros, como Luis Guarner, entre otros.

Una poética culta
A los veinte años Querol ya era conocido como poeta gracias a su Canto épico a las Bellas Artes y a que había fundado una sociedad literaria llamada La Estrella. En 1855, en la celebración del IV Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer, obtuvo el premio del certamen poético organizado por la Universidad de Valencia.

En la ciudad de Valencia, los primeros Juegos Florales se realizaron en 1859 y fueron promovidos por el Liceo Valenciano y organizados por Mariano Aguiló, bibliotecario de la Universidad de Valencia. Obtuvieron premio Víctor Balaguer y Teodoro Llorente por poesía en valenciano y León Galindo de Vera y Vicent W. Querol en castellano.

Vicent Querol, condiscípulo y amigo de Teodoro Llorente, siguió una trayectoria poética muy similar a este. Ambos publicaron en la prensa gran parte de su obra que, en ocasiones y posteriormente, aparecía en colecciones de poemas en forma de libro. En 1877 publicó sus Rimas que incluía tanto poemas en castellano como en valenciano. Luis Guarner, durante los años sesenta y setenta del siglo XX, recopiló gran parte de la obra de Querol en tres obras con un importante aparato crítico: Poesías, en 1964; Poesías desconocidas de Vicente W. Querol, en 1967 y, finalmente, Obres valencianes completes, en 1968. Años después publicó Poesía y verdad de Vicente W. Querol, en 1976.

Jocs florals y recuerdo de Querol
Vicente W. Querol, en 1872, actuó como mantenedor de los Jocs Florals de Barcelona donde su célebre ‘‘Patria, Fe y Amor’’ se convirtió en el emblema poético de los Jocs Florals de la Ciutat y Regne de Valencia, pocos años después, cuando adquirieron regularidad a partir de 1878. Y sigue siendo así, se conceden tres premios de poesía: al mejor poema dedicado a la patria al que se le concede l’Englantina d’Or, al mejor dedicado a la fe se le concede la Viola d’Or y al mejor dedicado al amor, la Flor Natural. El recuerdo a Querol permanece en la misma estructura de los Jocs Florals.

Después de participar como jurado en el certamen literario convocado por el milenario del monasterio de Montserrat, fundado por el abad Oliba, fue elegido, en 1885, nada menos que presidente de los Jocs Florals de Barcelona.

¿Quiere esto decir que Querol era partidario de la llamada unitat de la llengua? Esta pregunta que la formulo así de explícita para evitar equívocos y silencios tan habituales, cuando se tratan estos temas hay que decir claramente que es totalmente extemporánea. La misma pregunta desfigura la realidad.

Todavía no había conflicto identitario ni habían comenzado las presiones procedentes fundamentalmente del ámbito de la filología, para que los valencianos perdieran una conciencia lingüística que procede de la misma Edad Media. Y ahí están los innumerables testimonios que, ya hace muchos años recogió Vicente Simó Santonja.

Vicente W. Querol vivió antes de que surgiera en Valencia el fusterianismo a cuenta de la traslación de lo filológico a todas las demás realidades antropológicas.

En el último tercio del siglo XIX, y hasta Alcocer inclusive, si me apuran, no se discutía la conciencia lingüística de cada cual y mucho menos la adscripción patriótica, si existían elementos comunes entre el provenzal, el catalán y el valenciano mejor que mejor porque esto permitía unos lazos poéticos que enriquecían a todos. Y lo mismo que ocurre ahora entre los portugueses y los gallegos, que no se niegan mutuamente su conciencia lingüística ni su denominación como pueblos diferenciados, ocurría entre poetas provenzales, poetas catalanes y poetas valencianos.

En consecuencia no había ningún recelo en ser presidente de los Jocs Florals de Barcelona por parte de un valenciano como Vicent W. Querol ni en traer a los de Valencia a poetas catalanes como Víctor Balaguer, porque no existía agresión cultural alguna ni intentos de absorción. Dicho esto vamos a abordar otra cuestión polémica de Querol cuando escribió tres poemas a los que llamó “rimas catalanas”.muy

¿Puede un gallego escribir unas “rimas portuguesas” sin que ello suponga negar su galleguidad o su galleguismo? Pues naturalmente. Porque rimas portuguesas no tiene por qué querer decir escritos en portugués, sino de tema portugués. Incluso puede significar que se ha hecho un esfuerzo por escribir en portugués, ya que desde el gallego resulta fácil. Porque gallego y portugués no son exactamente lo mismo aunque tengan muchas estructuras gramaticales y lingüísticas comunes. Mutatis mutandis apliquemos lo dicho a lo realizado por Querol.

La confusión en torno a Querol por haber escrito unas “rimas catalanas” ha sido grande pero este nombre no encierra doblez alguna y menos entreguismo al que tan acostumbrados nos tienen algunos paisanos, sobre todo a aquellos que les gusta llamarse País.

Aparte de polémicas en las que él no entró porque en su época nadie le negaba a la lengua valenciana el derecho de existir, la verdad es que la poesía de Querol recibió una crítica muy favorable de dos eminentes críticos, como ya se ha dicho, ambos catedráticos de Universidad: Miguel de Unamuno, destinado en Salamanca, y Marcelino Menéndez Pelayo, destinado en Barcelona. Este último llegó a escribir que “Querol fue, sin duda, uno de los más excelsos líricos de que España puso gloriase en la centuria XIX, no inferior a ningún otro en elevación sostenida, en noble y brillante elegancia”. Y esto a pesar de que Querol había dejado inédita una buena parte de su obra.

Un ejecutivo poeta
Resulta curioso que el perfil profesional de Querol no fuera el de un poeta al uso. En general los poetas solían ser profesores, periodistas, es decir, personas dedicadas profesionalmente a las “letras” aunque hay excepciones. Una de ellas fue Vicente W. Querol. Aunque había estudiado Derecho, desarrolló su vida profesional, diríamos hoy, como un alto ejecutivo de compañías de ferrocarril.

Comenzó en la compañía de José Campo, que era la concesionaria del ferrocarril de Almansa-Valencia- Tarragona y, finalmente recaló en Madrid como jefe nacional de Tráfico de la Compañía de Ferrocarriles del Mediodía de España. Esta circunstancia no le impidió publicar asiduamente en periódicos valencianos como El Miguelete, El Pensamiento de Valencia, Revista de Valencia y, cómo no, en los dos diarios que dirigió su amigo permanente y compañero de preocupaciones poéticas y literarias Teodoro Llorente: La Opinión y LAS PROVINCIAS.

También fue presidente del Ateneo Científico de Valencia y secretario de la redacción de la revista de la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Es decir, Querol fue un hombre al que las circunstancias llevaron a ejercer su profesión fuera de Valencia. Como ahora ocurre a miles de valencianos que trabajan fuera de su tierra natal. Su ejemplo consiste en que su corazón siempre lo tuvo en Valencia y a ella dedicó buena parte de su poesía, sobre todo en la primera época. Posteriormente su poesía se hizo más intimista.

El ejecutivo viajero, y poeta de “guant”, finalmente, falleció en la tranquilidad de Bétera, el 24 de octubre de 1889. En 1893 se puso una placa conmemorativa en la “caseta blanca” de Bétera en recuerdo a Vicent W. Querol. Ante los representantes del Ateneo y de Lo Rat Penat, el canónigo Rocafull celebró una misa y, posteriormente, se descubrió una placa conmemorativa que tenía un busto de bronce de Querol realizado por Mariano Benlliure.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS