Viernes, 10 de noviembre de 2006
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EDICIÓN IMPRESA

GRANDES ALMACENES
La marca de Caín
La presentación en el IVAM del libro de Javier Lacruz sobre Equipo Realidad (1966-1976) tuvo, además del valor objetivo del volumen (una catalogación exhaustiva de las obras que realizaron conjuntamente Jordi Ballester y Joan Cardells), una provechosa enseñanza, aunque temo que caiga en saco roto.


C inco personas se encargaron de informar a la prensa. Habló la directora del museo, Consuelo Císcar. Estuvo concisa: cuatro minutos de presentación. Habló el galerista Miguel Agraït: directo y entrañable. Otros cuatro minutos. Habló Jordi Ballester: breve e intenso: menos de cuatro minutos.


L uego llegó el turno de Román de la Calle: lo que dice el director del MuVIM siempre es muy interesante. Pero, ay, en esta ocasión también fue muy largo. Al cabo de 20 minutos de conferencia (eso era, más que una presentación), varios periodistas empezamos a desfilar en busca de nuestra siguiente cita: nos esperaba Vicente Navarro de Luján en la Biblioteca Valenciana.


N os tuvimos que marchar sin poder preguntarle cosas al autor del libro. Y aún así, llegamos tarde a San Miguel de los Reyes (yo, con media hora de retraso). Amigo Román, ten compasión de nosotros, los reporteros atribulados por la actualidad y angustiados por las prisas. Lo diré con una frase manida pero muy certera: el tiempo es oro. Más que nunca.


¿ Qué se puede esperar de un libro, Mirabilis. La hija de Dios , de Susann Cokal, en cuya misma portada ya se comete una falta de ortografía ( absorvente )? En mi opinión, nada.


E l diario israelí Haaretz publicaba ayer una carta de Gunter Grass sobre su pasado nazi: “Era joven y no buscaba hacer preguntas. En lugar de eso, creí ciegamente que Alemania, hasta su capitulación incondicional, tenía razón de ir a la guerra. Y fue así que yo también seguí el camino de cientos de miles de alemanes de mi edad”.


Soy consciente –sigue diciendo Grass en su carta de disculpa– de las heridas que la sigla SS abre en los recuerdos de muchos de los habitantes de Israel, y es por eso que desde ahora y hasta el final de mis días llevaré en la frente la marca de Caín de esa doble S. Sin embargo, quisiera únicamente solicitar que el conjunto de mi vida, rica en resurgimientos desde mis 17 años, y el conjunto de mi obra, como escritor, artista y ciudadano comprometido con su país, sea tomada en consideración”.

 
Vocento

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