Jueves, 12 de octubre de 2006
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

Valencia
Cuando el sol marcaba las horas
Relojes griegos y romanos se reparten por la Comunitat, donde el pueblo de Otos despunta con una ruta cultural dedicada a dichos instrumentos
Relojes griegos y romanos se reparten por la Comunitat, donde el pueblo de Otos despunta con una ruta cultural dedicada a dichos instrumentos
El día sólo debía medirse mientras el sol estuviera presente. Eso pensarían en la antigüedad, cuando se crearon los relojes de sol. Los restos de aquellos aparatos rudimentarios, estrictamente vinculados a la naturaleza, todavía se hallan presentes a lo largo y ancho de la Comunitat.

En la mayoría de los casos, los relojes de sol se encuentran deteriorados (como se observa en la foto principal de este reportaje, el de la Iglesia de Santo Tomás, en Valencia) u ocultos por la naturaleza o por nuevas construcciones que los solapan.

Pero si se tiene que hacer mención a un ejemplo de defensa y ensalzamiento de dichas obras de arte y de tecnología antiguas en la Comunitat, existe un pueblo cerca de Albaida llamado Otos que se considera “el pueblo de los relojes de sol”.

El pasado 12 de marzo del año pasado, la localidad valenciana inauguró una ruta turístico cultural centrada en relojes de sol diseñados por artistas de la talla de Andreu Alfaro, Rafael Amorós, Joan Olivares, Rafael Armengol, Arcadi Blasco, Manuel Boix, Artur Heras, Elisa Martí y Antoni Miró.

De barro, de metal, en forma de sandía, bicicleta o pupila humana, Otos ofrece un recorrido y recuerda a sus turistas y vecinos en varios paneles informativos que la hora solar “no coincide con la hora mecánica, y la diferencia entre ambas depende del lugar y la época del año”.

Otros municipios valencianos poseen una presencia destacable de relojes de sol. Así, se puede disfrutar en Anna de piezas realizadas a base de ladrillo y azulejo, o en Bocairent, tallados sobre las propias rocas. En la Comunitat se encuentra uno de grandes dimensiones en la Morella, aunque es moderno.

José Aparicio, jefe del Servicio de Arqueología, explica que a lo largo de territorio valenciano se reparten relojes de sol “tanto de tipo popular como modernos”, y considera “imprescindible” su recuperación, puesto que los antiguos relojes de sol en la Comunitat van “desde egipcios hasta griegos”.

Babilonio Berosus
Fue el astrónomo Babilonio Berosus (siglo III a.d.C.), quien construyó un reloj de sol hemisférico, hecho de madera o piedra. Consistía en una pieza cúbica con una cavidad hemisférica en la que se colocaba una varilla o estilete.

La sombra describía un arco cuya posición variaba con las estaciones, en la cara interna de la hemiesfera se trazaban una serie de arcos, correspondientes a las estaciones, divididos en doce partes iguales, correspondientes a las doce horas de sol. Inspirado en este reloj se ideó el hemiciclo, que ha sido utilizado hasta el siglo XIV.

Los griegos (250 años a.d.C.) construyeron los primeros relojes de sol con un plano donde se proyectaba la sombra de una varilla. Sobre ese plano (vertical, horizontal o inclinado) se trazaban las líneas que indicaban la hora y las que indicaban la estación. Los romanos, desde el punto de vista científico, no añadieron nada nuevo con respecto a la medición del tiempo. Según el ingeniero y arquitecto romano Vitruvio, se utilizaron al menos trece tipos distintos de relojes de sol.

Cómo sintamos el tiempo es otra historia. En la ciudad blanca (Alain Tainner, 1983) Bruno Ganz advertía a una camarera que el reloj del bar funcionaba “al revés” –de hecho, iba marcha atrás–; a lo que la mujer le respondió: “El reloj funcionaba bien, es el mundo que marcha al revés...”.

apla@lasprovincias.es

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad