Jueves, 28 de septiembre de 2006
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Valencia
Tesoros de hueso y bronce
Los arqueólogos hallan siete esqueletos y un ajuar funerario considerado único en la Península en el cementerio judío del siglo XIV de Sagunto
Los arqueólogos hallan siete esqueletos y un ajuar funerario considerado único en la Península en el cementerio judío del siglo XIV de Sagunto
El cementerio judío de Sagunto sigue proporcionando un material documental privilegiado y prácticamente único en España. Siete enterramientos humanos han salido a la luz en la última excavación realizada junto al castillo.

Se trata de niños, mujeres y hombres que vivieron en la capital comarcal por los siglos XIV y XV y que ahora han comenzado a hablar tras siglos de silencio bajo tierra. Uno de los datos más curiosos es el hallazgo de un completo ajuar funerario en la tumba de una niña de unos siete años.

Este material, sumado al rescatado en la campaña anterior, donde aparecieron diversas agujas de hueso y varios adornos para el pelo, pasa a ser uno de los más importantes de la península ibérica.

Así lo han señalado a LAS PROVINCIAS fuentes del equipo de arqueólogos que dirige el proyecto. Estos descubrimientos ‘‘son de gran interés y verdaderamente poco habituales. Lo más importante es el hallazgo en la tumba de un individuo infantil de dos pendientes, un tocado de cabeza que consiste en una hoja de bronce que sostenía un adorno y dos agujas de mortaja, además de una pulsera hecha con cuentas de hueso’’.

Un muro defensivo
Pero este no ha sido el único descubrimiento excepcional, ya que la retirada de tierra junto al acceso norte de la acrópolis saguntina ha destapado la continuación de un muro defensivo que delimita ‘‘la entrada peatonal de lo que fuera la ciudad ibero romana, casi con toda seguridad. La estructura está datada en torno al siglo II a. C.’’.

No obstante, estos datos están todavía en estudio, ya que también ‘‘hemos detectado numerosa cerámica de importación romana y púnica, aunque el 85% es ibérica’’.

Los investigadores han encontrado fragmentos de madera que pudieron pertenecer a la cubierta de las tumbas. Toda la materia orgánica se llevará a la Universitat de València para analizarla, pues ‘‘nos permitirá descubrir qué especies arbóreas existían o eran más comunes, qué tipo de tejidos se utilizaban en el siglo XIV e incluso qué comían’’.

La detección de varias semillas calcificadas en una de las tumbas permitirá descubrir cuál fue el último alimento digerido por uno de los finados e, incluso, la época del año en la que murió.

Esta campaña de investigación se ha realizado gracias a las ayudas de Cultura y la Corporación local, con 15.000 y 5.000 euros, respectivamente.

Y es que las pesquisas televisivas de la serie CSI no están tan alejadas de las investigaciones que se pueden desarrollar a pie de excavación o en un laboratorio de la universidad. Salvando una distancia temporal mucho mayor, en este caso de siete siglos, los arqueólogos se enfrentarán ahora a misterios que los siglos han enterrado y que pronto verán la luz.



 
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