Sábado, 23 de septiembre de 2006
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POLÍTICA
La Acadèmia se tambalea al ser incapaz de elegir nuevo presidente
Los dos aspirantes, Figueres y Palomero, empatan a nueve votos y dejan la junta de gobierno en funciones hasta el mes que viene
La Acadèmia Valenciana de la Llengua emprendió ayer un camino sin tener ni idea de cuál será la salida. El pleno del ente normativo fue incapaz de elegir nuevo presidente de la institución. Los dos aspirantes, Ascensió Figueres y Josep Palomero, empataron a nueve votos, lo que dio lugar a que la elección se aplace hasta un mes.
Cuarenta y ocho horas antes del pleno, Ascensió Figueres tenía garantizada la reelección como presidenta de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. Tras haber sugerido su retirada, la ex diputada del PP obtuvo garantías de que una mayoría de los académicos –se necesitaban 11– respaldarían su candidatura. Y se lanzó a la piscina.

Y ayer, Figueres comprobó que esa piscina no tenía agua. Contra pronóstico, porque las quinielas le concedían 13 votos, la presidenta del ente normativo obtuvo sólo nueve votos. Y casi tan sorprendente como esa cifra: el otro aspirante, Josep Palomero, registró los mismos apoyos. Los otros tres académicos optaron por la abstención.

¿Y eso qué significa? Formalmente, el resultado de la votación impide nombrar nueva junta de gobierno. La ley prevé que si ningún aspirante obtiene los votos necesarios, el pleno se reúne un mes después para volver a probar fortuna.

Pero las consecuencias “políticas” son mucho más graves. No solo para Figueres, que únicamente recibe el apoyo de nueve académicos tras ocupar cinco añós el sillón de presidenta, sino para los planes del Ejecutivo valenciano.

Un día antes del pleno, el vicepresidente del Consell, Víctor Campos, mantuvo una reunión con Figueres y algunos de sus apoyos. Como “virtuales” ganadores de la elección, Campos les trasladó la conveniencia de trabajar de forma coordinada con el Ejecutivo valenciano. El Consell que preside Francisco Camps se implicó en primera persona para convencer a Figueres de que optara a la reelección. Y trabajó también en primera persona para garantizar su reelección. No lograrlo, como ocurrió ayer, constituye un fracaso para esa estrategia y somete a Figueres a un desgaste gratuito, cuyas consecuencias están por ver.

Fuga de votos
El resultado de la votación provocó de forma inmediata análisis en el seno del ente normativo respecto a cuáles habían sido los motivos por los que la candidatura de Figueres había recibido cuatro votos menos de los esperados.

Dando por sentado que la división en bloques –de académicos propuestos por el PP y el PSPV hace cinco años– ya no es efectiva, las fuentes consultadas por este diario dieron por seguros los votos a Palomero de la gran mayoría de miembros del ente propuestos inicialmente por los socialistas (con la excepción de Manuel Pérez Saldanya y Rafael Alemany). En esas circunstancias, las fugas de votos de la candidatura de Figueres sólo pueden tener su origen en los académicos que propuso en su día el PP, algunos de los cuáles, procedían de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana. Las consecuencias de este resultado, que hace tambalear la estabilidad de la institución, podrían dejar fuera de la carrera por la presidencia de la institución a los dos candidatos de ayer.

Por otro lado, el TSJ ha admitido el recurso interpuesto por Coalición Valenciana contra la designación de Ricardo Bellveser como miembro del ente normativo del valenciano, según informó ayer ese partido.



 
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