Domingo, 10 de septiembre de 2006
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VALENCIA / CIUDAD
Desagraviar a Benimaclet y su iglesia
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Confieso mis afectos por Benimaclet y su iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en la que fui confirmado cristiano; claro que por residir, aunque muy lejos, en su demarcación. Y es que el Benimaclet de hace algunas décadas no es el mismo de ahora y mucho menos que el de sus orígenes. ¿Mejor o peor? Dejémoslo en distinto.

Porque Benimaclet diez siglos atrás, como denuncia su nombre, solo era un rico paraje árabe. Que, tras el corto período de dominio por El Cid (1094-99), tuvo su definitivo nacimiento cristiano en 1238 con el rey Jaime I el Conquistador; quien lo anexionó a la parroquia de San Esteban en calidad de Vicaría, dando comienzo su rápido ascenso urbano. Primero como alquería; sucesivamente después como señorío, ayuntamiento, pedanía, hasta el supremo grado actual de Distrito; pero ocupando siempre tan gran extensión de terreno, que el “fossar” para sus muertos lo tenía ubicado en las actuales calles Altar de San Vicente, Bonaire y Garrofa, próximas a la plaza de Tetuán. Mientras que su feraz huerta limitada por la desembocadura de los ríos Turia y Carraixet, playa Malvarrosa y Orriols, constituía la intendencia de nuestro Reino tanto en época de paz, como de asedio de invasores.

En 1409 pasó a propiedad de la catedral por compra a sus distintos dueños. Cuando ya Benimaclet, además de huerta, se había convertido en un grupo de 62 casas con carnicería, horno y 2 molinos. Adquiriendo en 1595 cierta autonomía al levantar el arzobispo Patriarca, San Juan de Ribera, una iglesia parroquial en su término segregándolo de San Esteban y eligiendo a su primer cura párroco, Miguel Joan Guillermo de Moix. Es más; obtuvo del Papa Paulo V un jubileo a perpetuidad para esta iglesia, en su celebración anual de las festividades de la Asunción de la Virgen y de los santos Abdón y Senén. Por la Ley desamortizadora de 1835, la arrebató el Estado al cabildo catedralicio .

Es tan digna de admiración la historia de Benimaclet, que no puede causar más que profundo pesar la agresión que su centro urbano viene sufriendo. Sobre todo la vandálica y continuada profanación de su iglesia parroquial de la Asunción fundada por el Patriarca Ribera, siempre por el mismo grupo de desalmados, con la agravante quema el pasado mes de su puerta principal y las blasfemas pintadas en su exterior e interior. Con la pasiva inoperancia de la autoridad responsable que rehuye todo enfrentamiento.

Pero en esta semana entrante Benimaclet y su iglesia parroquial de la Asunción reviven sus fiestas patronales. Hoy domingo dedicado a la Virgen “dormida” de Agosto, el sábado 16 a los santos Abdón y Senén y el domingo 17 al Santísimo Cristo de la Providencia, de la que es camarera perpetua la reina Doña Sofía desde 1997. Porque, aunque de acuerdo con el calendario litúrgico ya fueron celebradas por la iglesia en general días atrás, en Benimaclet sus clavarios han convertido en costumbre festejarlas tras las vacaciones veraniegas. Para que nadie se pierda el programa de actos. Y este año se presume más participativo que ninguno, como muestra de desagravio y rechazo a las impunes agresiones perpetradas. Sobre todo a su iglesia parroquial y al párroco desde hace 33 años, Juan Luis Orquín, el 25 de su historia.



 
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