Domingo, 10 de septiembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

tienda de campaña
El puerto y el Balcón al Mar
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad
Como se dice ahora, un puntazo: un éxito llamativo. Comenzar la temporada de otoño y en la primera semana de septiembre sacar adelante todos los pasos a dar para el uso ciudadano del gran puerto de la tercera ciudad de España, es de esas cosas que sólo pasan en años bisiestos. Pero hacerlo con consenso, pactarlo con la Generalitat y con el Gobierno de la nación, que está en manos del otro gran partido español, es ya para nota. Con unos resultados así, otro alcalde se sienta, se fuma un puro, vive de las rentas y ya no trabaja hasta después de Navidad.

Pero ya es sabido que para la alcaldesa de Valencia todos los años, o mejor todos los meses, son electorales y ha iniciado la temporada de otoño en andante con moto , con un aterrizaje espectacular en el que pasó revista de uñas y errores, repartió penitencia, enmendó las pifias del Mercado Central y puso en orden lo que hay día que, más que corporación, parece patio de recreo escolar.

“¡Nos ha resuelto la vida!”, se decía en los pasillos viendo las soluciones de varita mágica que surgían. Y yo, siempre a la contra en todo, me pregunto si tanta inspiración, siendo buena, no conduce a que algunos concejales se duerman en los laureles, pensando que siempre está santa Rita, que arregla todos los desastres.

Claro que si bien se mira ese es un síndrome con el que vive bien incluso la oposición, que dice que no a todo cuanto se propone pero no sabe discurrir una solución ingeniosa para el Mercado Central ni preguntar tampoco cómo se ventilará una caja refrigerada como la que se propone. Claro que a veces basta ver a Rafael Rubio para entender de patinaje artístico. Esta semana, sin ir más lejos, hablaba de la conversión del viejo cauce del Turia en parque y lo presentaba como fruto de una especie de consulta popular cuando la verdad es que el proyecto de construir una autopista venía escrito por el franquismo y fue este periódico, LAS PROVINCIAS, el que plantó cara y dijo que el Turia debía ser jardín, coro al que se unieron los partidos cuando pudo haberlos, que al principio no dejaban.

Treinta años va a hacer, en diciembre. Treinta años de la primera visita real a Valencia, en la que don Juan Carlos cedió a la ciudad la titularidad del suelo del Turia. Tres décadas durante las que hemos avanzado hacia el mar a partir de las intuiciones de Ricardo Bofill, el primero que, estimulado por este periódico, habló de sanear la zona industrial de la orilla izquierda, un ámbito donde las ciencias podrían encontrar su acomodo, y de buscar un mar al que la alcaldesa quiere llegar contra viento y marea. ¿Por qué? Pues porque siente el impulso de una sociedad que lo persigue desde antes y después de la guerra; y porque intuye que es el cierre de la modernización de la ciudad: la culminación de un destino, tanto urbanístico como vital.

La decisión de quitar las bases de la Copa América ha sido el mejor acierto del año. Porque éramos cientos, miles, los descontentos que habíamos elegido una discreta y cómoda espera sin querer aguar ninguna fiesta. Rita Barberá, junto con Jordi Sevilla, ha tenido el valor y la intuición que la mayoría guardamos: un proyecto como del Balcón al Mar requiere más calidad, otros estilos y formatos. Y vida. Que está hecha de las gentes, tiendas, terrazas y paseantes que un puerto vivo necesita para decir que la vida bulle al lado del mar.

¿Se necesita también casas? Para mi gusto, sí. Pero para mi gusto no debería haberse derribado la Lonja del Pescado y debería volver a tener sentido el Varadero. Para mi sensibilidad, una marina, un puerto deportivo, debe tener marineros. Y a ser posible, ay, pescadores, calafates y gente que se asoma a la ventana y tiende la ropa al sol. Pescado fresco y pescado frito, además de cócteles y restaurantes de sushi. Un puerto es vida y también evocación, nostalgia y leyenda. Pero eso ya va en gustos y a mí me gusta el puerto-puerto y una sola adaptación: los Docks deben ser el Museo Marítimo que nos deben.



 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad