Juan Soler pasa a la acción. La guerra fría entre el entrenador y el director deportivo del Valencia ha llevado al club a una situación límite y el presidente decidió ayer tomar las riendas antes de que el caso se le escape de las manos.
Quique y Carboni comparecieron ante el consejo de administración, que convocó una reunión urgente para llamarles al orden. Soler les pidió que intercambiaran reproches, que dirimieran en esa misma sala sus diferencias y que posteriormente las zanjaran por el bien del club.
Aunque el objetivo era poner firmes a ambos técnicos, la peor parte se la llevó Quique, por haber sido también el más estridente en sus declaraciones públicas. Tanto Carboni como Soler calificaron de intolerables las críticas del madrileño a la política de fichajes o al comportamiento de la entidad con anteriores entrenadores. Fue el momento más tenso y dio paso a los nombres propios.
Uno de ellos, el de Alessandro Mancini. Horas antes de la disputa del Trofeo Naranja, Soler y Carboni habían informado a Quique de que el jugador de la Roma era el objetivo número uno para la banda derecha. Sin embargo, tras el partido el madrileño puso en duda sus virtudes técnicas. El entrenador se justificó ayer ante el consejo arguyendo que todo fue una confusión y que él había entendido que Mancini gustaba, pero no que fuera el elegido.
Surgió a continuación el nombre de Francesco Tavano. Quique descartó tener problemas con el delantero, una apuesta personal de Carboni. Insistió en que lo ve fuera de forma y añadió que si verdaderamente deseara su fracaso le bastaría con alinearlo ahora mismo.
El de Arezzo, por su parte, también dio explicaciones sobre los jugadores que han venido y aquellos que quedaron en el camino. El director deportivo garantizó haber hecho todo lo posible por fichar a Luis García, el gran objetivo de Quique para completar la línea de ataque. Asimismo, recordó a su interlocutor que casi todos los descartes consensuados a principio de temporada están ya hoy lejos de Mestalla.
Una vez aireados los trapos sucios, el consejo emitió su veredicto. Soler llevó la voz cantante, aunque también intervinieron Armiñana, Galiano y Llorente. La cúpula del club exigió a Quique que no vuelva a pronunciarse sobre materias que no le competen, ya que su misión es entrenar a los jugadores que le ficha Carboni. Pero también el director deportivo tuvo su dosis de crítica, pues los consejeros le acusaron de no hacer todo lo posible para dulcificar la relación con el técnico.
Pese a que los papeles de uno y otro vuelven a estar perfectamente delimitados, Soler quiso entonces escuchar la opinión de Quique sobre la actual plantilla. Y el preparador le dijo en privado lo que antes manifestó en público: necesita un central. Todos los presentes coincidieron en que Ayala es irrecuperable, pese a lo cual el órgano rector del club refrendó su compromiso de no venderlo al Villarreal.
Se vería con buenos ojos incluir al argentino en la operación Joaquín, fórmula que como avanzó LAS PROVINCIAS agrada al Betis. Sin embargo, en el Valencia existe el convencimiento de que Ayala ya se ha comprometido con el Villarreal y no aceptaría ir a Sevilla. De ahí que gane adeptos la opción de dejarlo un año en la grada.
Quique dio el visto bueno general al resto del equipo. Admitió que, si no venía Pernía, Del Horno es una buena opción para el lateral izquierdo, mientras que Morientes cubre las expectativas frustradas tras la imposibilidad de fichar a Forlán.
La versión oficial
Después de casi dos horas de encierro con los técnicos, se levantó la sesión. Soler y Carboni comparecieron sonrientes ante los medios de comunicación, mientras el semblante de Quique era mucho más serio y evitó hacer declaraciones. No así el director deportivo, quien insistió en que todos los miembros del club deben remar en la misma dirección.
El presidente, por su parte, trató de restar importancia al cónclave: “Era una reunión que teníamos prevista desde la semana pasada. Es público que existen distintas opiniones entre los diferentes estamentos del Valencia y lo que hemos querido hoy es aclararlas”.
Soler también habló sobre el estado de ánimo de Quique. “Está encantado con la reunión y le ha parecido muy positiva”, indicó el constructor. Bastaba con ver el semblante del técnico para comprobar que no era así.