No sólo los coreanos tienen a las medusas, de textura cartilaginosa e insípido sabor, como una delicia. En algunas regiones de China incluso se producen en estanques para ser degustadas en elaboraciones de la cocina imperial. En Japón, donde se valora especialmente su textura, las medusas se degustan con salsa de “umeboshi” (ciruelas japonesas conservadas en escabeche) o con “wasabi” (especie autóctona de rábano verde picante).
Josep María Gili y Frances Pagés, del Instituto de Ciencias del Mar, afirman que existen diversos tipos de medusas comestibles, como la medusa champiñón o la medusa de bola de cañón. Pero ninguna de estas dos especies se dan en el Mediterráneo, en el que se encuentran, sobre todo, cuatro variedades, de las que la más común es la conocida como medusa huevo frito.
Gili asegura que en ninguna parte del Mediterráneo se han utilizado para consumo humano, pero “quizás se podrían comer”, y recuerda que en 2003 hubo un intento por parte de los pescadores de Murcia de deshidratar la medusa-huevo frito para su exportación, pero no prosperó al estar saturado el mercado mundial y no ser rentables los precios.
Actualmente las medusas se pescan en India, China, Japón, Tailandia, Indonesia y Malasia, y sólo en el sudeste asiático se capturaron 169.000 toneladas entre 1988 y 1999, un poco más de la mitad de las capturas mundiales en ese mismo periodo que fueron de 321.000 toneladas, según datos de la FAO.
150 toneladas en Murcia
Los pescadores de Murcia prevén capturar este mes de agosto más de 150 toneladas de las medusas que invaden el Mediterráneo, pero todas se destruyen, con la confianza en que las raciones de boquerones, bonito y gambas de los chiringuitos no se transformen en pocos años en un plato de medusas.