falta poco más de una semana para el gran día y todo funciona según lo previsto. Este año, Ramón Asensi, responsable de l’Hort de les Alfàbegues de Bétera, no ha tenido que combatir ninguna plaga: las medidas de prevención han dado resultado. Las 49 y nueve albahacas que cuida en su huerto crecen a buen ritmo y pronto llegarán a los dos metros de altura. Alcanzarán el esplendor suficiente para que dieciséis de ellas puedan ser ofrecidas a la Virgen de Agosto en la tradicional procesión que inicia las fiestas locales el próximo día 15 del presente mes.
Tras cada celebración tendrán que pasar seis meses de espera y, llegada la primavera, el trabajo de Asensi volverá a comenzar. La siembra se realiza hacia finales de marzo, siempre que el tiempo sea soleado. Cuando las semillas germinan, tres o cuatro días después, Asensi las aclara y sólo deja en cada maceta unas ochenta, las más fuertes.
Las plantas se conectan entonces directamente al riego por goteo, de donde reciben todo el alimento que necesitan. De hecho, el sustrato (en este caso, la tierra de la maceta) sólo sirve de apoyo para la planta. Es lo que se conoce como cultivo hipodrómico.
El siguiente paso consiste en “entutorarlas”, es decir, poner varas -Asensi las emplea de cobre- para que las plantas crezcan rectas. Además, se teje una especie de tela de araña con hilos que unen las varas horizontalmente y permiten que las ramas reposen en ella.
Según crecen, Asensi quita una a una las flores que van brotando de los tallos. Al arrancarlas, la planta vuelve a crecer un palmo y desarrolla cada vez dos nuevas ramas. El proceso se repite continuamente y permite que la planta, que en condiciones normales crece entre veinte y cuarenta centímetros, se desarrolle hasta superar los dos metros. De hecho, estas plantas, que ya miden 2,3 metros, se alargan cada día algo más de dos centímetros.
La albahaca, cuyo nombre científico es
ocimum basilicum
, pertenece a la familia de las Labiadas. No resiste las heladas y la temperatura ideal para su cultivo es de 24ºC, pero soportan bien los más de 35ºC al sol a los que están expuestas en l’Hort de Asensi.
En esta huerto se cultivan cuatro variedades. La albahaca auténtica es la “genovesa”, de hojas más grandes que la “tradicional de Bétera”, que sería el resultado, según algunos expertos, de una hibridación con la menta.
La mayoría de las dieciséis albahacas que participarán en la procesión en honor a la Virgen pertenecen a la variedad de Bétera. Esta especie crece con rapidez en las primeras semanas de plantación, pero la albahaca genovesa, con un desarrollo más constante, acaba superándola en altura. Estas espléndidas plantas llegan a pesar unos 200 kilos, por lo que se necesita la colaboración de al menos siete personas para poder transportarlas, sobre unos portadores de hierro, hasta la parroquia de Bétera.
Además, Asensi y sus tres colaboradores, todos funcionarios del Ayuntamiento, también cultivan albahacas de limón y redonetes, que el consistorio emplea en su mayoría como regalos institucionales.
Asensi realiza esta tarea desde 1999, cuando sustituyó al anterior responsable, Manolo Carrasco, “el morquero”. Sin embargo, él no es jardinero, sino músico de dolçaina. De hecho, cuando no está en l’Hort ejerce de profesor en la Escuela de Tabalet i Dolçaina de Bétera.
¿Su habilidad para tratar a las plantas y sus conocimientos de jardinería? Dice que los debe a los muchos libros que ha leído sobre el tema y a la cantidad de plantas que siempre le han rodeado en su casa.