Toda una odisea. 242 personas tuvieron que armarse de paciencia para poder llegar a su destino de vacaciones, Palma de Mallorca y Mahón. Su buque, el Zurbarán, de Acciona Transmediterránea, que ya había tenido un problema con un motor el pasado viernes en Palma, se averió en el puerto de Valencia y no pudo zarpar a las 23.30 horas de ayer.
A partir de ahí, el caos. En principio, todo parecía normal. Embarcaron a esa hora y el pasaje, animado, se preparaba para partir. Pero a las 2 de la madrugada llegaba la mala noticia; el capitán anunciaba que una avería en un motor obligaba a salir con retraso.
Y tanto. A las 9 de la mañana volvía a dirigirse a los viajeros, ofreciendo dos opciones, como narró a LAS PROVINCIAS José Antonio Larrosa, de Elche. ‘‘Nos dijo que podíamos bajar los coches del buque e ir a Barcelona, pero no nos garantizaba a todos que desde allí pudiéramos ir a las islas, o marcharnos en el buque con un solo motor’’, explicó.
Ante esto, los pasajeros echaron mano del teléfono móvil y comenzaron a llamar a Guardia Civil y Policía Nacional. Uno de ellos, José Ignacio Colino, incluso, optó por la delegación de Gobierno. Allí, alertados de las intenciones del capitán, impidió que el barco dejara Valencia.
‘‘Me hicieron caso y se portaron estupendamente’’, señaló, para continuar explicando su particular aventura: ‘‘salí el viernes por la mañana de Badajoz, así que cuando llegue a Mahón habrán pasado, con un poco de suerte, 48 horas. Y eso que tenía el viaje desde abril’’.
‘‘Ha sido una experiencia muy desagradable. La situación del barco ha sido caótica. Nos han informado tarde y mal. El capitán no ha estado a la altura de las circunstancias. Hemos presentado todos una queja y yo procederá a emprender otras acciones cuando regrese’’, prosiguió.
La noche fue tensa. Nadie pegó un ojo. Sin embargo, al despertar se produjo una anécdota que animó un poco a los agotados pasajeros.
‘‘Ya estamos en Palma’’
‘‘Una señora se durmió nada más entrar en el buque y se despertó de buena mañana. Unos cuantos la escuchamos hablar por el teléfono móvil, diciéndole a un familiar de Palma que fueran a recogerla al puerto, que ya había llegado. Cuando le dijimos que estábamos aún en Valencia no se lo podía creer’’, comentó, divertivo, Colino.
Carmen Rodrigo, vecina de la Pobla de Vallbona, viajaba con doce personas más, entre ellas cinco niños, y tres vehículos. ‘‘Estábamos a 20 kilómetros de casa y no nos dejaron bajar hasta esta mañana (por ayer). Era un secuestro’’, relató.
El caso de Pilar Vallejo es el contrario. Ella ha estado de vacaciones en Valencia, en casa de un familiar de Alfafar, María Ángeles Calzada, y regresaba ayer a Palma. ‘‘Ha sido increíble, encerrados en el barco, sin luz ni televisión. Y lo peor, nos sirvieron para comer paella, pero eso ni era paella ni nada’’, se lamentó entre risas.
Finalmente, los pasajeros marcharon rumbo a Palma ayer a las 20.30 horas en el ferry Millenium. Y los 165 que se dirigían a Mahón fueron alojados en hotel. Partirán hoy a la isla.