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EDICIÓN IMPRESA
reproducción en cautividad
L’Oceanogràfic crea vida
Veterinarios valencianos consiguen el primer embarazo de beluga en cautividad de Europa
Veterinarios valencianos consiguen el primer embarazo de beluga en cautividad de Europa
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Un cuidador juega con Yulka, durante la visita realizada ayer por el conseller Gerardo Camps. /LP
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Yulka tiene ocho años y va a ser madre por primera vez. Lo excepcional del caso es que lo hará en cautividad y será la primera hembra que tenga descendencia en estas condiciones en Europa. Además, entre la veintena de precedentes que existen en el mundo, en ningún caso se ha producido un gestación en un ejemplar tan joven.

Como explicó el jefe de los servicios veterinarios de l’Oceanogràfic, Daniel García, a esta edad las belugas alcanzan la pubertad, aunque los embarazos se producen a partir de los nueve o diez años.

El equipo de biólogos y veterinarios que se encarga del cuidado del acuario explica que el hecho de que Yulka esté embarazada supone un enorme paso, independientemente de que la gestación salga adelante, por los escasos precedentes que existen en el mundo. Como comentó García, padre no biológico de la criatura, “sólo se han producido en EE.UU, Japón y Canadá”.

La noticia supone uno de los éxitos más importantes del programa de reproducción en cautividad que se lleva a cabo en las instalaciones desde 2003.

Los veterinarios detectaron durante el mes de junio de 2005 que Kairo había dejado embarazada a Yulka de forma natural. Fue el principio del éxito, después de un exhaustivo control de los ciclos reproductivos de la hembra, que se inició desde que llegó al acuario.

El periodo de gestación, como explica García, se prolonga entre 14 y 16 meses. “No se sabe el tiempo exacto porque falta información sobre las belugas”. Por ello, el parto está previsto para finales de este mes o finales de octubre.

¿Cómo se detecta que va a dar a luz? Los expertos comentaban durante la presentación de los resultados anuales del programa de cría en cautividad que el indicador es la temperatura corporal, que baja un grado. “Su temperatura oscila entre los 35,7 grados y los 35,9, por lo que cuando baje hasta 34, sabremos que quedan 24 horas para el parto”, añadió el jefe de los servicios veterinarios.

Todos los días se le toma la temperatura a través del recto. Además, semanalmente se le practican ecografías para observar la evolución de la cría.

El biólogo y director de control de gestión del parque, Francisco Torner, comentó que este éxito debe tomarse “con grandísima prudencia”, debido a las dificultades que tendrá la cría para salir adelante. Los expertos apuntan a que la mortandad infantil de estos ejemplares es muy elevada, con la dificultad añadida de la juventud de la madre.

García añadió que durante el parto la madre no transmite defensas a la cría, por lo que es necesario que sea amamantada durante los primeros días. En el caso de que Yulka se desentienda de la cría, “será complicado”, añadió García. La lactación se prolonga durante dos años.

Una cría de beluga nace con un peso aproximado de 80 kilogramos y mide 1,5 metros, aunque en este caso el peso y las dimensiones serán menores por la excepcionalidad del embarazo.

Se desconoce el sexo
Actualmente las únicas belugas que vivien en cautividad en Europa son Yulka y Kairo, el padre, que tienen 20 años. Las belugas de los acuarios de Moscú y Alemania no llegaron a procrear nunca y ya no están en los parques.

A pesar de las ecografías semanales, resulta casi imposible conocer el sexo de la cría, pues las belugas sacan el pene a través de una abertura. “Sólo podría saberse si lo sacara durante una ecografía”. Tras el nacimiento, si todo el proceso sale bien, los expertos estudiarán qué hacer con la cría, pues podría suponer un problema de incompatibilidad genética, al ser el Kairo (su padre) el único macho del acuario. Las posibilidades son varias: desde trasladarla a otro acuario con belugas, hasta traer semen de otro macho para fecundarla.

El equipo de reproducción en cautividad de l’Oceanogràfic colabora con otros acuarios del mundo donde se han dado casos similares, como el de Chicago o Nueva York, en programas de inseminación artificial o de impacto acústico que sufren estos animales.

El conseller de Economía y presidente del consejo de administración de Cacsa, Gerardo Camps, presidió ayer una visita por las instalaciones técnicas para conocer de primera mano el embarazo. “L’Oceanogràfic es un espacio dedicado también al conocimiento científico”, dijo.



 

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