El año 1931 terminaron las excavaciones arqueológicas que, desde 1929, venían realizando los servicios arqueológicos de la Diputación Provincial de Valencia en la Cova del Parpalló de Gandia. Los hallazgos arqueológicos realizados causaron gran asombro, no exento de incredulidad inicialmente, entre la comunidad científica nacional e internacional, tal fue la trascendencia de los mismos. La guerra civil española inmediatamente y la segunda guerra mundial posterior impidieron que alcanzara todo el eco previsible.
Se encuentra la hoy celebérrima cueva gandiense en la falda sur del Montduber, próxima a la carretera de Gandia a Barig y en las inmediaciones de esta segunda población, cerca de La Drova.
El espeso depósito arqueológico de su interior, cercano a los siete metros, permitió conocer la vida humana durante unos quince mil años de su pasado, entre el 27.000 y el 12.000 antes de Cristo, dibujando un cuadro esencial para escribir la historia valenciana y española durante el Paleolítico Superior europeo.
Pero, junto a los miles de útiles en piedra de fuego (sílex), hueso y asta encontrados, y a los millones de huesos residuos de la alimentación procedentes de los animales cazados, se encontraron miles de pequeñas plaquetas de piedra caliza con estos animales cazados y en ellas representados, muestras del primer arte de la Humanidad en un estilo perfecto, propio y singular. La cueva y su contenido son, hoy, Patrimonio de la Humanidad.
Posteriormente, desde 1980 nos
preocupamos personalmente de la cavidad, procurando que se mantuviera en perfectas condiciones como su rango exigía, vallándola e intentando recuperar los numerosos materiales que habían quedado en las viejas escombreras.
En 2001 descubrimos, en una de sus paredes, una hermosísima obra de arte, un caballo grabado hacia unos dieciocho mil años, lo que obligó a intensificar las medidas de protección y sus cuidados. Seguidamente iniciamos la recuperación del material abandonado en sus escombreras.
Pese a las dificultades, conseguimos parte de los objetivos perseguidos y pudimos recuperar todavía cientos de piezas arqueológicas y varias excelentes plaquetas de piedra grabadas, trabajos que proseguimos en la actualidad desde nuestros servicios arqueológicos en la propia Diputación Provincial.
Se cumplen, este año, setenta y cinco desde la finalización de aquellos viejos trabajos y, para conmemorarlo, manteniendo viva la memoria histórica, acrecentando el interés del pueblo de Gandia y del comarcal por su monumento patrimonial más importante, hemos querido dedicarle el curso de historia que actualmente organizamos desde el Aula de Humanidades en Fomento de Gandia desde el 24 al 28 de julio.
Pero la escombrera está allí, con cientos de plaquetas grabadas y pintadas, con miles de piezas líticas y óseas esparcidas por doquier. Bien patrimonial que es preciso recuperar antes de que desaparezca o se destruya totalmente.
Los políticos responsables de esta situación han respondido bien hasta el momento, aunque con cierta reticencia por parte de alguno. Esperamos que en el futuro esta situación se normalice totalmente y podamos seguir recuperando estos restos singulares del patrimonio valenciano. Ya vorem.