Luchar con la guerrilla de Hezbolá no es nada parecido a enfrentarse a los milicianos de las facciones palestinas en Gaza y Cisjordania, según aseguran combatientes de uno de los grupos de fuerzas especiales del Ejército israelí, la unidad Egoz. ‘‘No son
falahim
(novatos). Es como enfrenarse a un soldado regular, tanto en capacidad de fuego como de entrenamiento. Son un enemigo cualificado y con gran motivación’’, destaca ‘‘A’’, un militar de 22 años desplazado estos últimos días a territorio libanés.
‘‘A’’, que tiene el rango de sargento, estima que ‘‘la premisa con la que trabajan las tropas hebreas a la hora de combatir en el Líbano es que sufrirán bajas y que la capacidad de rescate es escasa’’.
Y así ha ocurrido efectivamente con las primeras fuerzas que han intervenido en la ofensiva que comenzó el día 12, cuando Hezbolá mató a ocho soldados y secuestró a otros dos en un ataque a la altura de Za’arit, en la frontera.
Uno de los primeros blindados que entró en territorio libanés pisó una mina antitanque de cerca de 250 kilogramos y sus cuatro ocupantes murieron. Igualmente, en los feroces combates de estos últimos días, han perdido la vida varios soldados judíos.
‘‘En Cisjordania y Gaza –explica el integrante del comando especial– el entorno de protección alrededor nuestro es mucho ma
yor, y hay otras unidades de apoyo logístico a las que pedir ayuda en caso de necesidad’’.
Boinas verdes
La unidad Egoz (nuez), una de las más usadas por el Estado Mayor israelí, fue creada en la dé
cada de los años cincuenta, desmantelada poco después y reabierta en 1995 para la lucha antiguerrilla. Se diseñó a imagen y semejanza del resto de los Green Berets –Boinas verdes– que existen en otros ejércitos del mundo.
Serenidad y determinación, ca
pacidad de autonomía y confianza en sí mismos, son algunas de las cualidades que se les exige a estos hombres. ‘‘Hemos llegado a estar durante 72 horas encima de un arbusto, camuflados, orinando en una botella, haciendo nuestras necesidades en una bolsa y, todo lo más, hablando en susurros hasta que llegaba el enemigo, si es que llegaba’’, relata ‘‘A’’.