álvaro de marichalar aventurero
“La boda de Jaime eclipsó mi carrera deportiva”
El deportista asegura que cada día se juega la vida, rechaza su imagen de pijo y reclama más reconocimiento en su país
El deportista asegura que cada día se juega la vida, rechaza su imagen de pijo y reclama más reconocimiento en su país
holaaa! Me pillas de milagro, llegando a una isla. ¡Una tormenta de cojones, horrorosa..! Llámame, por favor, en dos horas.
–¿Dos horas?
–Supongo que habré llegado a tierra, ¿vale? ¡Gracias!
“¡Holaaaa! He llegado de milagro, tío”, grita Álvaro de Marichalar de nuevo desde su móvil.
–¿Se le ha pasado el miedo?
–¡Buenooo! No sabe lo que he vivido. ¡Ocho horas luchando! ¡Se ha montado una galerna! Es muy peligroso, sales con la mar calmada y en dos minutos se montan unas olas, un frío y un viento que es lo peor. Y, en éstas, oí su llamada.
La entrevista se realizó a finales de mayo cuando cubría en moto acuática el recorrido que hizo el patrón de Navarra por el continente asiático. En total, más de 3.000 millas por “mares muy duros”.
–¿Dónde se encuentra ahora mismo ‘El Induráin del mar’?
–Qué bonito tío, como me llamaban antes de las movidas. Estoy en Tarama, una pequeña isla al sur de Okinawa.
–Ama el riesgo, pero vive bien.
–Sigo los pasos de San Francisco Javier. Difundo su figura en Japón por Nagasaki, Kagoshima, Yamaguchi, Girado, Kioto...
–No para con el culo quieto.
–Es mi pasión. Tengo una compañía inmobiliaria en Madrid y París. Trabajo ocho meses al año, muy duros y jodidos, y cojo cuatro para navegar.
–Tras 23 años navegando y con ocho récords del mundo a su espalda, ¿qué quiere demostrar?
–No es cuestión de demostrar, sino de experimentar.
–¿Qué?
–Nadie se entera en España de lo que hago.
–Afronta las hazañas con catamarán, cocinero, helicóptero...
–Helicóptero, ¡jamás! Catamarán, una vez. Barco de apoyo, tres veces. Y llevo ya 35 travesías. Pierdo cuatro kilos cada día, navego el 100% del tiempo en pie para no dañarme la espalda... Una media de 12 a 14 horas. ¡He salido en el telediario de Tokio!: “La heroicidad de un navegante del siglo XXI”.
–¿Pone su pellejo en peligro?
–Cada vez que zarpo. Hoy me he jugado la vida. A la guardia costera japonesa le preocupa esta expedición.
–¿Por qué?
–Hay muchos tiburones y culebras de mar que, si te pican, es la muerte. Puedes resistir el veneno a lo mejor dos horas, pero, si no hay un hospital cercano, has muerto.
–¡Ándese con cuidado!
–¡Merece la pena jugársela! Igual mi esfuerzo sirve para que 350 niños en Sri Lanka no pasen hambre en su vida. Sé que puedo morir. Predico con mi embarcación.
–¿Se juega la vida, pero se le reconoce?
–Lo reconocen quienes tienen que reconocerlo. Pescadores, la CNN, la BBC... Lo sacan donde lo sacan, si no lo sacan en mi país... me da un poco de rabia.
–¿Le duele?
–A lo mejor me ven con una no
via y se entera toda España.
–Se le ve con pinta de pijo.
–¡Ni niño pijo ni niño muerto! En 1993 era un deportista que ya hacía expediciones. Una circunstancia en el ámbito privado, como la boda de un hermano (Jaime), ha eclipsado toda una carrera deportiva. ¡Menos mal que sólo en España!