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Lunes, 24 de julio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
el último verano
Aficiones comunes
A ritmo de guitarras o a golpe de teclado y clic de ratón. Son experiencias únicas que tienen la virtud de repetirse año tras año. La excusa perfecta para deshacerse de la rutina y disfrutar de aficiones comunes son las grandes concentraciones y festivales del verano.

A este lado del planeta, el FIB es la cita musical por excelencia. Ayer cerraba sus puertas tras un fin de semana de conciertos con grandes estrellas, grupos independientes, cortos, moda y todo tipo de actividades.

Hace años tuve que escribir sobre el FIB. Apenas conocía el tema, pero después de ver las imágenes y repasar las declaraciones de algunos fibers, lo tuve claro: en un acontecimiento como este las estrellas son un reclamo importante, pero no el único. Los asistentes, la convivencia y la ubicación se confabulan para dar lugar a una experiencia que trasciende lo musical y entra en el terreno relacional. Quienes hasta aquí acuden, lo hacen con el ánimo de ver a sus ídolos, pero también de conocer alguna que otra cara nueva y eso, en el FIB, está garantizado.

Algo similar les ocurre a las miles de personas que acaban de encender sus ordenadores en Feria Valencia. Se inicia allí otra concentración estival significativa: la Campus Party. En este caso, la excusa para pasar una semana acampados no es la música. El nexo de unión es la desmedida afición por descomunales anchos de banda, ordenadores maqueados y trepidantes juegos en red.

También en una ocasión cubrí una de esta fiestas. Cuando llegué no escuché acordes, ni vi bailar a los asistentes al ritmo de nada. Aún así sus caras reflejaban la misma excitación que sienten los fibers delante de su más idolatrada estrella y se vivía el mismo ambiente, las ganas de conocer a gente, de intercambiar experiencias.

Las concentraciones de verano son un escenario perfecto para disfrutar de las aficiones propias y conocer las manías ajenas. Porque, vivir una semana en una tienda de campaña, junto a unos desconocidos, que durante unos días se convierten en los mejores amigos, une mucho.



 

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