45.000 nuevos habitantes en un desierto. La urbanización de Francisco Hernando se va a convertir en los próximos años en una ciudad dormitorio de Madrid. Situada en la localidad toledana de Seseña, su ubicación es privilegiada, cerca de la capital, pero no así sus servicios. El principal problema que tiene esta futura gran ciudad, creada de la nada y la mayor de las urbanizaciones proyectadas en Castilla-La Mancha, es la falta de suministro de agua a sus futuros habitantes.
La solución por la que ha optado el Ministerio de Medio Ambiente perjudica en gran medida a la Comunitat Valenciana. Según el alcalde de Seseña, Manuel Fuentes (IU), el suministro para dar de beber a esta ciudad que todavía está en construcción, llamada como su constructor, Francisco Hernando, “llegará desde el embalse de Almoguera”, en la cuenca del río Tajo.
Sin embargo, este pequeño pantano, con poco más de seis hectómetros de capacidad, necesita de mayores aportaciones para poder suministrar el caudal necesario a la futura población de Seseña.
Infraestructuras
El departamento que dirige Cristina Narbona, en colaboración con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, va a construir una tubería de 30 kilómetros para llevar agua desde este embalse hasta la urbanización. Al pantano llegará agua procedente de los grandes embalses de Entrepeñas y Buendía, en la provincia de Guadalajara, donde ya ha entrado en funcionamiento una conducción que los debe unir con Almoguera.
Son justamente estos pantanos los que suministran agua al trasvase Tajo-Segura. Los mismos que, según Medio Ambiente, están en una crítica situación. El Gobierno lleva varios meses autorizando trasvases sólo para el suministro de las poblaciones y nada para la agricultura. La justificación es que sus reservas pueden disminuir en octubre hasta la denominada “línea roja” de 240 hectómetros cúbicos a partir de los cuales no se puede trasvasar más agua a las sedientas provincias de Murcia y Alicante.
El fin del trasvase
La Junta de Castilla-La Mancha ha llegado a recurrir los trasvases, y están en contra de cualquier cesión de agua a Murcia y Alicante. Y quieren que estos proyectos tengan un final cuanto antes. El vicepresidente segundo y portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se mostró convencido hace unos días de que la fecha de caducidad del trasvase Tajo-Segura “va a tener concreción”, aunque aseguró que estaban “dispuestos a ser muy generosos en la fecha y en los calendarios”.
De momento, no hablan de un final a corto plazo, sino “dentro de unos años”, pero mientras se recurren los sucesivos trasvases al Segura y critican la infraestructura en sí misma, construyen minitrasvases entre embalses y urbanizaciones en pleno desierto, sin recursos hídricos propios.
El agua tiene que llegar pronto a la nueva urbanización porque el Ayuntamiento de Seseña ha concedido licencia para las primeras 5.000 viviendas. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se comprometió a dar agua si se hacían 2.000 viviendas al año. Actualmente, los vecinos de la urbanización disponen del agua que les llega en camiones cisterna.
La zona es muy árida y no cuenta con ninguna aportación hídrica que pueda dar de beber a los vecinos de la nueva urbanización.
Celeridad
La urbanización se presentó en 2002. Entonces, Francisco Hernando, denominado el Pocero, compró más de 1,8 millones de metros cuadrados tras construir algunas promociones de viviendas en la localidad toledana de Seseña. Este municipio, situado a media hora en coche de Madrid, tenía aquel año 5.345 habitantes. Tres años después, ya tiene 9.290. La nueva urbanización prevé 45.000 vecinos.
En noviembre de 2002, Francisco Hernando presentó al Ayuntamiento, gobernado entonces por el PSOE, su propuesta para levantar 13.000 viviendas. Cinco meses después, en el último pleno antes de las elecciones municipales de 2003, se aprobó el proyecto. El alcalde de Seseña, de Izquierda Unida, ha denunciado la “celeridad con que se aprobaron todos los trámites necesarios: los informes positivos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ministerio de Fomento y de Medio Ambiente”.
Francisco Hernando, más conocido como El Pocero, se ha convertido en uno de los principales constructores de España prácticamente desde cero. Además, ha sabido mantener buenas relaciones en el mundo de la política. Entre sus amistades se encuentran el ex ministro de Defensa, José Bono, y el ex ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana. Éste le otorgó en 2004 la Medalla al Mérito del Trabajo.
Alcalde de Izquierda Unida
Manuel Fuentes fue elegido alcalde al mes de aprobarse este proyecto y gobierna en minoría en un Ayuntamiento demasiado pequeño para asumir la gran urbanización de 280 bloques de diez plantas. “Sabía que no me podía oponer frontalmente porque se estaba gestando una moción de censura en mi contra. De esta forma, IU tiene más control sobre el proyecto”, afirma el alcalde.
La urbanización consumirá más de cuatro millones de metros cúbicos al año. Además, los embalses de Entrepeñas y Buendía, en la provincia de Guadalajara, suministrarán el caudal necesario para llenar un lago de 18.000 metros cuadrados y 1,5 metros de profundidad, que ya está construido.
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