Las bandas organizadas que asaltan las urbanizaciones valencianas y las de todo el territorio español, investigan y analizan cuándo están desocupados, si se debe usar una palanca para entrar, si no hay nada de interés dentro, si viven mujeres solas o incluso, si los residentes son caritativos.
Utilizan todo un “diccionario de signos” que les sirve como vías de información para el robo en viviendas vacías en vacaciones. Señales conocidas por los cacos, que en ocasiones son modificadas para evitar ser descubiertas.
Los ladrones vigilan el lugar elegido durante el tiempo necesario y después inscriben un signo que identifica el estado de la vivienda. Estos símbolos se pintan con tiza o se marcan con algún objeto punzante en timbres, suelos, paredes e incluso debajo de los felpudos, de forma que los ladrones estén alertados de si la casa ya fue robada, si está deshabitada, si los residentes están de vacaciones, si van a regresar pronto o si se puede robar.