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Lunes, 17 de julio de 2006
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editorial
Más sanciones
El Consejo de Ministros ha aprobado un anteproyecto de ley de reforma del Código Penal que amplía la nómina de delitos y endurece las sanciones para determinados tipos. Si hace tres años el Ejecutivo del PP introdujo una reforma para endurecer la sanción a los pequeños delitos contra el patrimonio, ahora el Gobierno socialista ha salido al paso de la alarma social generada por la delincuencia organizada.

La principal novedad es la creación del concepto “asociación para delinquir”, en virtud del cual quienes formen parte de tales organizaciones y cometan delitos serán sancionados por estos y también por aquella adhesión. La nueva normativa penalizará la figura del testaferro al frente de sociedades tapadera utilizadas para blanqueo de dinero o administración de bienes obtenidos fraudulentamente. El dinero y los bienes no declarados que aparezcan en estas operaciones podrán ser decomisados por el juez. Parece claro que el Gobierno estaba pensando en las recientes operaciones Ballena Blanca y Malaya, pero también ha pretendido atacar fraudes como los de Afinsa y Fórum Filatélico: será delito falsear cuentas para ocultar el estado económico real de una empresa.

Otro aspecto relevante es el encaminado a adaptar las normas al progreso tecnológico. Así, se tipifican determinados delitos en Internet y se actualiza el tratamiento de los avances en biotecnología: la clonación humana con fines reproductivos será delito de manipulación genética y, en cambio, se despenalizará la utilización de óvulos con fines distintos a los de la reproducción. Finalmente, el Gobierno propone ciertas innovaciones, como la tipificación específica del acoso laboral, el endurecimiento de las sanciones por agresiones o abusos sexuales a menores y las penas de prisión para el exceso de velocidad.

La conveniencia de actualizar la ley penal es incuestionable. Ahora, la reforma necesita atemperarse para que la gradación de las sanciones se acomode al verdadero reproche social que cada actuación delictiva comporta. Es decir, para que el Código guarde unos equilibrios internos que casi nunca surgen espontáneamente de la improvisación.




 
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