El primer ministro británico, Tony Blair, negó ayer que su partido, el Laborista, haya incumplido la ley en relación con la investigación policial de la supuesta “venta” de cargos y títulos honoríficos a cambio de donaciones a esa formación. “No creo que nadie del Partido Laborista haya transgredido las normas”, dijo Blair en una entrevista a la cadena pública británica BBC.
Blair admitió que la actual polémica podría desembocar en un cambio “de todas las normas” de financiación de los partidos políticos. “Al final, sean cuales sean las normas, lo importante es que las cumplamos”, insistió el jefe de Gobierno.
No obstante, Blair recordó que “el único motivo por el que todo el mundo sabe quién hace donaciones a un partido político son las leyes que nosotros hemos introducido”.
El pasado miércoles, Lord Levy, amigo íntimo de Tony Blair y recaudador jefe de fondos del Partido Laborista, fue detenido y puesto después en libertad bajo fianza en relación con la presunta venta de escaños en la Cámara de los Lores a cambio de donaciones.
Otros dos miembros del Gobierno, los secretarios de Estado de Ciencia, Lord Sainsbury (uno de los mayores donantes del Partido Laborista), y Comercio, Ian McCartney (ex presidente del partido), ya han sido entrevistados por Scotland Yard sobre el mismo caso.
Investigación
Respecto a la detención de Levy, el primer ministro se limitó a declarar: “No creo que se pueda asumir que sólo porque ciertas cosas se alegan en los medios, eso es necesariamente verdad”. El primer ministro rehusó comentar si espera ser entrevistado por la Policía y dejó entrever que se mantendrá durante un año más en su puesto de premier.