El número de medusas triplica al de peces en algunos mares a causa de la sobrepesca. Esto ha provocado un cambio radical del ecosistema, que según los expertos, ha comenzado a notarse también en aguas españolas y que sería en parte responsable de la disminución de la anchoa en el Cantábrico.
Las medusas, del grupo de los cnidarios, “son unas temibles cazadoras” que se alimentan de crustáceos, además de huevos y larvas de otros peces como la sardina o la merluza, y también compiten con ventaja por el alimento con otras especies. Su período de mayor presencia es el verano, mientras que el resto del año permanecen en el plancton del fondo del mar. Con todo ello, en las aguas de Namibia, la situación ha alcanzado niveles críticos en cuanto a la proliferación de medusas. De este modo, se pone en peligro la supervivencia de algunas especies, según un trabajo publicado por la revista
Current Biology
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“La sobrepesca es uno de los factores fundamentales en la excesiva proliferación de medusas en las aguas de Namibia”, señaló Andrew Brierley, uno de los autores de la investigación, en la que han participado científicos de Reino Unido, Suráfrica y Noruega.
También el Mediterráneo
Josep María Gili, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), explicó que en el Mediterráneo “se está produciendo ya” un fenómeno similar al de Namibia. En el caso de los bancos de pesca del país africano, subrayó que en su momento se esperó demasiado tiempo a intervenir porque el problema “no se tomó en serio por las autoridades”.
Esta situación sucede actualmente en España, opina Gili, ya que “no hay todavía ningún proyecto” que estudie los efectos de la sobrepesca en la proliferación excesiva de medusas a pesar de que estos organismos “llegan en grandes cantidades y con demasiada frecuencia” a las costas del país.
Una vez que la medusa se convierte en especie dominante, la recuperación del equilibrio es muy complicada. Según este investigador, se calcula que serían necesarias moratorias de pesca de entre 10 y 20 años para poder estabilizar de nuevo el ecosistema.
El exceso de capturas favorece la proliferación de medusas ya que reduce el número de depredadores tradicionales de esa especie, como son el atún o la tortuga.
La acción de las medusas se postula también como causa de la reducción de la población de anchoa en aguas del País Vasco, según Gili, que recordó que ya se han venido produciendo otros casos similares en el Atlántico Norte o el Mar Negro.