El jefe de la oficina política de Hamás en el exilio, Jaled Mashal, compareció ayer en Damasco ante los periodistas por primera vez desde la captura de Guilad Shalit el pasado 25 de junio para decir que el soldado israelí se encuentra bien y es un “prisionero de guerra”.
Mashal insistió en que las milicias están tratando a Shalit como prisionero de guerra y por lo tanto su caso está sujeto a las “convenciones y leyes internacionales” que se aplican en estas situaciones, y recalcó que los milicianos que lo mantienen en su poder se comportan con él de la mejor manera posible. También dijo que la suerte de Shalit está ligada a la de los prisioneros palestinos que hay en las cárceles israelíes y que el soldado sólo recobrará la libertad mediante un canje de prisioneros, que es la posición que Hamás ha defendido desde el inicio de la crisis.
“Nuestro pueblo está unido en la necesidad de canjear al soldado capturado por prisioneros que están en las cárceles del enemigo sionista”, subrayó Mashal haciéndose eco de un sondeo que se publicó el domingo y según el cual la inmensa mayoría de los palestinos están a favor del canje.
“La solución es sencilla: un canje. Pero Israel lo rechaza” y vive “bajo la ilusión” de que la invasión de Gaza conducirá a la liberación del soldado. “No exagero cuando digo que (Ehud) Olmert y su política hostil son quienes mantienen cautivo al soldado”, agregó Mashal.
Por otra parte, los F-16, los helicópteros Apache y los tanques continúan operando en el norte, el centro y el sur de la franja de Gaza, y como resultado de estos ataques murieron ayer cuatro palestinos.