El presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, recibió a los jugadores y técnicos de la selección italiana de fútbol que, anteanoche, derrotando en la final a la francesa, se proclamaron campeones del mundo 2006, devolviendo veinticuatro años después el preciado trofeo a Italia. La expedición
azzurri
, con sus 23 jugadores, el cuerpo técnico y los demás integrantes de la expedición oficial, acudieron al Palazzo Chigi, sede de la Presidencia del Gobierno, apenas aterrizado en Roma el avión que les transportaba desde Alemania.
El autobús que transportaba a los jugadores, técnicos, dirigentes y sus familiares, fueron acompañados en el largo trayecto por centenares de motocicletas de baja cilindrada y por miles de aficionados que se encontraban en las calles esperando su paso y que ralentizaron la marcha, llegando con casi dos horas de retraso a la cita con el presidente del Gobierno.