Muchas cafeterías, bares y restaurantes esperaban haber recaudado más dinero con la visita del Papa. Los hosteleros habían sido previsores y habían adquirido grandes cantidades de provisiones. Sin embargo, un gran número de cajas de bebidas refrescantes y de productos de consumición se han quedado en la trastienda.
Antonia Martínez es la propietaria del bar Paz, 37, ubicado en la calle que lleva su nombre. “A nivel de negocio, la llegada del Pontífice no ha supuesto gran cosa”, remarcó.
La dueña achaca las bajas cifras de la consumición a que la gente “se ha disgregado y se ha repartido por diferentes zonas de Valencia”. Ella tiene claro que los peregrinos “han venido a ver al Papa y a participar de las actividades del Encuentro, no a estarse en los bares”.
Martínez indicó que, pese a ello, ha habido un ambiente “muy sano y muy familiar”. La gente ha sido “muy entrañable y se respiraba armonía en todo momento”.
Un caso muy similar es el de Lola Martínez, la propietaria de la cafetería L’Espresso, situada también en la calle la Paz, en pleno centro de Valencia y por donde ha pasado el Papa durante los dos días que ha visitado la capital del Turia.
“Se ha consumido el 25%”
Aunque ayer sí que acudió gente a su establecimiento, el sábado por la mañana “no entró casi nadie”.
Días antes que se celebrara el Encuentro Mundial de las Familias, Martínez solicitó a los proveedores todo tipo de productos, sobre todo, pan. “Sólo se ha consumido el 25% de lo adquirido”, lamentó ayer la dueña del local.