Las palabras del Arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García- Gasco, al inicio de la misa sirvieron para trasladar al Pontífice el deseo de que su estancia en Valencia sirva de ‘‘punto de partida de nuevas y más directas formas de comunicación’’ del Magisterio de la Iglesia.
La trascendencia del amor y las palabras de agradecimiento completaron las palabras con las que el arzobispo se dirigió al Papa en el rito inicial de la misa.
Ese deseo lo concretó el Arzobispo al insistir en la esperanza de que el encuentro “perdure en el tiempo” con ocasión “de una nueva, amplia y extensa catequesis del Magisterio de la Iglesia sobre la sexualidad, el amor humano, la verdad del matrimonio y la familia”.
García-Gasco recordó a Juan Pablo II, quien “con claridad anticipó proféticamente que el destino de la humanidad se forja en la familia”. Igualmente recordó que el predecesor de Ratzinger en el Pontificado ‘‘invitó a la construcción de una civilización del amor’’.
A continuación se refirió a Benedicto XVI para hablar del mismo concepto: ‘‘Vuestra Santidad ha dicho recientemente que el amor es la única revolución capaz de salvar al mundo y al hombre’’.
Las palabras de agradecimiento conformaron la intervención. ‘‘Gracias Santidad por estar aquí con todas las familias’’. Estas fueron algunas de las primeras palabras del Arzobispo. Pero de nuevo al finalizar dio las gracias ‘‘por vuestra amorosa compañía y por la luz de vuestra palabra’’.