Una sacristía muy valenciana
Obras de pintores de la Comunitat y fotos familiares de Benedicto XVI decoraban las estancias
Arte y muebles valencianos y pinturas abstractas y clásicas. Eran los elementos que decoraban la sacristía y la sala de reuniones con autoridades. La atmósfera acogedora y sencilla de las habitaciones se completaba con fotografías familiares de Benedicto XVI y una pequeña imagen de la Inmaculada.
No pidió nada especial. De hecho no dio ninguna indicación de cómo quería que fuera el lugar más íntimo y especial de su visita, la sacristía. Benedicto XVI, como en la mayoría de sus viajes, deja todos estos asuntos de intendencia en manos de los organizadores.
El Papa se encontró ayer antes de iniciar la misa con una sacristía muy valenciana. Las pinturas e imágenes que decoraban las diferentes salas eran de artistas valencianos contemporáneos como Willy Ramos, Michavila o Mompó y cuadros de los fondos museísticos de la catedral y la Basílica de Valencia. Era una combinación de arte abstracto y pintura más clásica con motivos religiosos.
También todos los muebles eran de firmas valencianas como Gamamobel o Mariner, mientras las lámparas eran de forja castellana con pantallas blancas. Unas paredes de un color gris claro y una moqueta sencilla completaban el estilo de las estancias más privadas de la zona del escenario.
LAS PROVINCIAS pudo acceder ayer a estas estancias momentos antes de la llegada del Papa. El conjunto de las habitaciones ocupan unos 300 metros cuadrados bajo el altar, pero la sacristía donde se vistió Benedicto XVI antes de iniciar la Santa Misa tiene apenas 50 metros cuadrados.
Sobriedad y sencillez
Sobria en su contenido y a la vez cálida. “Hemos querido que se encontrará con una estancia acogedora, pero que a la vez fuera muy sencilla en su contenido, combinando pinturas valencianas”, explicó ayer María José Más, responsable tanto de la decoración del altar como de la sacristía.
“Todas las pinturas han sido cedidas para la ocasión, igual que los muebles. El artista Willy Ramos nos ha cedido varios de los cuadros que decoran las estancias”, añadió María José Más, quien también ha sido la responsable de la perfecta decoración del altar durante la dos jornadas.
A la sacristía se accedía por una puerta situada estratégicamente bajo el altar. Una vez en el interior, un largo pasillo distribuía las diferentes dependencias.
La primera a la izquierda era la personal del Papa. La formaba la antesala donde iba a revestirse con la casulla antes de salir al altar y una pequeña sala de estar para recibir visitas, donde mantuvo ayer el encuentro con el líder del PP, Mariano Rajoy.
La misma la presidía una pintura anónima del siglo XVIII que representa un Calvario donde aparece la Virgen, el apóstol San Juan y María Magdalena. Una imagen que invita a la piedad y que fue la última que vio el Papa antes de salir a celebrar la Eucaristía.
Otros lienzos con motivos religiosos eran una Virgen de los Desamparados del siglo XVII, la Sagrada Familia y un retrato de San Juan Ribera. En la parte menos religiosa, la sala de visitas, pinturas de Willy Ramos, Mompó y Michavila. Uno de Ramos tenía como motivo un jarrón de tulipanes.
Justo enfrente estaba la dependencia que usó de sacristía el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco. En ella se encontraba un cuadro cedido por el Ayuntamiento de Alzira.
En otra de las salas se había habilitado un enfermería para atender emergencias de las autoridades. Era como una pequeña Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Además, dos cuartos de baño completaban las instalaciones.
Hasta cuatro miembros del servicio de escoltas de la Casa Real han velado noche y día por la seguridad de estas pequeñas estancias.