Las cabinas de urinarios han plagado el viejo cauce y los alrededores del puente de Monteolivete, donde se han concentrado a lo largo de los últimos días centenares de miles de personas.
Hasta 7.000 cabinas han sido colocadas estratégicamente en hileras sobre las aceras y las diversas zonas verdes del viejo cauce para lograr ofrecer a los peregrinos la mejor de las opciones al cuidado de su higiene durante su estancia.
De todos los retretes dispersados, 1.000 están conectados al alcantarillado público y los 6.000 restantes tienen una mochila incorporada para recoger los excrementos.
Para mantener en todo momento la salubridad y comodidad de los servicios para los fieles llegados de todo el mundo, el Ayuntamiento ha desplegado personal encargado de la limpieza de los retretes.