Los niños se llevan el protagonismo
La Familia Real se vuelca en los pequeños de la casa, que se mostraron espontáneos y tranquilos
La Familia Real se vuelca en los pequeños de la casa, que se mostraron espontáneos y tranquilos
La recepción en el Palau de la Generalitat de la Familia Real por parte del Papa Benedicto XVI dejó un buen número de anécdotas y de imágenes simpáticas en la retina. Los niños, como ya suele ser habitual cada vez que la familia en pleno se reúne, se llevaron todo el protagonismo de la jornada y demostraron que, pese a su corta edad, ya tiene tablas suficientes para comportarse en actos oficiales.
La imagen más esperada era la de la Infanta Leonor en la primera visita que realiza a la Comunitat. La pequeña, de nueve meses, mostró de nuevo su carácter tranquilo, pero sus padres no pudieron evitar las acciones inevitables de un bebé: la Princesa Letizia tuvo que salir un instante a por un pañal que rápidamente le ofreció la niñera. Durante la foto de familia, Leonor posó como una futura reina y lo único que logró distraerla fue la cabellera rubia de su primo Juan Valentín Urdangarín, el primogénito de los Duques de Palma.
Juan Valentín, su hermano Pablo y Felipe Juan Froilán –hijo de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar–, saludaron al Papa como manda el protocolo: con una leve reverencia y un beso en el anillo. A Victoria Federica Marichalar le correspondió un beso en la frente por parte del Santo Padre. La niña lucía un gran lazo rojo en el pelo a juego con sus zapatos y con los del mismísimo Pontífice.
Miguel, el pequeño de los varones de los duques de Palma se mostró más despistado que sus hermanos. Al llegar al Palau llevaba en la mano una enorme rosa amarilla y blanca –los colores del Vaticano– que en un descuido casi acaba regalando a los periodistas. La benjamina de la familia, Irene, se mostró tan tranquila como su prima Leonor.
La indumentaria también fue analizada. Más de uno mantuvo la respiración al atisbar destellos blancos en la chaqueta de doña Letizia –color que el protocolo desaconseja–. Finalmente se comprobó que era un rosa pastel. Las Infantas también eligieron colores claros, mientras que doña Sofía lucía falda estampada y chaqueta azul.
A la salida, y de nuevo, todos pendientes de los niños. El Príncipe Felipe ayudó a acomodar a su hija en el asiento de bebé colocado en el asiento trasero.