BENEDICTO XVI EN VALENCIA / ENCUENTRO FESTIVO
Montserrat Caballé, la Orquesta de Valencia y el pirotécnico Caballer engalanan la clausura del V Encuentro de las Familias
Benedicto XVI está en Valencia. A las 11.22 horas puso pie en el aeropuerto. Los Reyes, el presidente del Gobierno, los ministros Moratinos y López Aguilar, el presidente Camps y la alcaldesa Barberá le recibieron. Desde ahí hasta el centro de la ciudad le esperaba un baño de multitudes. Los valencianos se echaron a la calle para recibirle y le llevaron en andas hasta el lugar del cercano horror. Los Príncipes de Asturias esperaban a Su Santidad en la estación de Jesús, donde Ratzinger rezó por el eterno descanso de las 42 víctimas de la tragedia. Una vez hecha la parada obligatoria que se impuso el Pontífice al conocer el accidente, continuó la agenda prevista: visita a la Catedral y la Basílica, donde oró a la Mare de Déu, y recepciones con la Familia Real, el jefe del Consell y el del Gobierno, quien recibió una sonora pitada por parte de los valencianos. A la tarde llegó la fiesta, con el Encuentro Festivo Testimonial en el puente de Monteolivete. Allí Benedicto XVI instó a los Gobiernos a reflexionar sobre la familia.
Las evoluciones sencillas y casi mágicas del ballet de Taiwán fueron agasajadas por Benedicto XVI con un espontáneo aplauso. Es sólo un detalle del fin de fiesta que precedió al discurso de Su Santidad en el altar construido sobre el puente de Monteolivete.
Las bailarinas formaban figuras con coloristas abanicos sobre las diez y media de la noche. Una hora y media antes y con puntualidad vaticana, el Papa hizo su aparición en la zona cero del Encuentro de las Familias, recibido con un atronador aplauso. Fuentes de la organización rechazaron aventurar un dato de asistencia, aunque sí afirmaron que la misa de hoy será mucho más masiva si cabe, debido a la iniciativa de cientos de parroquias de acudir a la Eucaristía en el viejo cauce.
Siguiendo el orden previsto, primero fue el turno del cardenal Antonio López Trujillo, quien habló de palabras de vida, fe y esperanza. Al igual que ocurrió después con el Papa en su discurso, también tuvo un recuerdo con las familias de las víctimas de la línea 1 del metro.
Ofrenda floral
Previamente, las falleras mayores de Valencia, así como las reinas de las fiestas de Castellón y las Belleas del Foc de Alicante, protagonizaron una emotiva ofrenda floral ante la imagen de la Sagrada Familia situada en un lado del escenario. Mientras sucedía esto, la Orquesta de Valencia y el Cor de la Generalitat, dirigidas por Yaron Traub, entonaban un avemaría que suena todos los años en la Misa d’Infants, antes del traslado de la Mare de Déu.
Fue uno de los momentos emotivos del evento. Unas lecturas bíblicas dieron paso a numerosos testimonios de familias y de los precedentes cuatro Encuentros Mundiales. En distintos idiomas, lo que refleja la universalidad de la Iglesia, varios grupos fueron pasando por el escenario, para dar muestra de su apoyo a la transmisión de la fe en la familia, eje de la cita que ha traído a Valencia a Benedicto XVI.
Otro momento de máxima tensión fue la interpretación del “Valencia canta” después de la lectura de un grupo de testimonios. Compuesta por el maestro José Serrano para la Exposición Regional de 1909, no llegó a presentarse como opción para ser el Himno de Valencia, aunque fue adoptado enseguida por el gremio de las floristas.
En la estructura de la velada, hubo grupos de matrimonios por edades que salieron al escenario para expresar su gratitud a Benedicto XVI. En el apartado de los jóvenes, hubo presencia valenciana, con la pareja formada por Juan Manuel y Myriam, con su hijo Esteban.
Parejas de mediana edad y mayores, no exentos algunos casos de una emoción contenida tan fuerte que se vieron lágrimas en ocasiones, producto del nerviosismo de estar siendo observados por millones de telespectadores en ese momento.
Otro momento cumbre noche correspondió a la cantante brasileña Fafá de Belem, quien deleitó a cientos de miles de personas sólo con su voz y un micrófono. Su presencia recordó a muchos la celebración del II Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Río de Janeiro en 1997.
Familias de mediana edad, maduras y entre ambas, el descrito ballet de Taiwán, verdadera sensibilidad oriental sobre la plataforma que recubre el puente de Monteolivete.
No en vano, acto seguido subieron al escenario varias personalidades de la Iglesia Ortodoxa y la comunidad evangélica. Los presentadores, Maribel Vilaplana y Xavier Carrau, introdujeron a la siguiente interviniente.
La soprano Monserrat Caballé apareció caminando del brazo del músico José María Cano. Tras el discurso de Benedicto XVI, llegó el turno del pirotécnico Vicente Caballer, quien hizo un ramillete de fuegos artificiales con 200 kilogramos de pólvora durante cuatro minutos. Posteriormente, Cano y la Orquesta de Valencia siguieron ofreciendo un concierto.