El presidente que presume de tener como mejor aliado a un país contra el que luchó su padre, Japón, se prepara para anunciar un pacto que supondrá un nuevo hito en el fin de la Guerra Fría. George W. Bush ha decidido compartir la tecnología nuclear de EE.UU. con Rusia, acuerdo que trae asociado la cooperación de Moscú en presionar a Irán.
Vladimir Putin mostró su impaciencia por conocer a Bush desde que se anticipaba su victoria durante el recuento electoral, dispuesto a no perder tiempo con un gobierno que iba de salida. Sus deseos de embarcar a EE.UU. en sus planes para convertirse en el basurero nuclear del mundo habían tropezado con la administración de Bill Clinton, que se negaba a compartir tecnología nuclear de uso civil con un país que colaboraba con Irán.
Desde su primer encuentro, Bush aseguró haber mirado a Putin “a los ojos” y encontrar a un hombre en el que podía confiar. El mensaje que el mandatario americano pretende difundir en su próximo encuentro es que a lo largo de los años Putin ha demostrado que puede ser un socio confiable en las crisis internacionales con las que batalla EE.UU.. El pacto que permitirá a Rusia abordar una lucrativa industria de reactores nucleares será mostrado como un voto de confianza más.
EE.UU. pide a cambio que Rusia se alíe con él en presionar a Irán para que abandone sus ambiciones nucleares. Hasta ahora Rusia y China han bloqueado los intentos de que el Consejo de Seguridad de la ONU le imponga sanciones económicas o adopte un tono más duro. El acuerdo no entrará en vigor hasta que ambos países se pongan de acuerdo en la elaboración de un texto que ratifique esa cooperación. Algo que tardará meses, tiempo que permitirá a EE.UU. comprobar si Rusia va a cumplir su palabra. Bush no tendrá que buscar aprobación del Congreso para este acuerdo, ya que se redactará en el marco de la Ley de Energía Atómica ya existente.
Rusia está dispuesta a convertirse en el basurero nuclear del mundo, en contra del 90% de su opinión pública, porque ello le reportará unos ingresos de 20.000 millones de dólares anuales. Hasta allí enviará Estados Unidos sus residuos después de este acuerdo, que abrirá también las puertas a países como Corea del Sur y Taiwán, que se han mostrado deseosos de hacerlo.