Parece una cantinela eso de “ya lo decíamos nosotros”, pero en este caso es la pura verdad. Leo en las páginas de este periódico que en campos de cítricos de del Camp de Túria se ha detectado una nueva plaga y realmente me pongo a temblar porque únicamente les faltaría a los citricultores valencianos que les entrara en sus campos una nueva “tristeza”.
Parece que la plaga detectada por los técnicos de la Conselleria de Agricultura es una cochinilla que se transmite a través del material vegetal y que ya tiene una presencia constatada en Estados Unidos, México, Australia, China y Japón; lugares de donde se supone que podría proceder el material vegetal infectado.
El hallazgo se ha descubierto gracias al Plan de Vigilancia Fitosanitario de los Cítricos de la Comunitat Valenciana, puesto en marcha por la Conselleria de Agricultura en julio de 2004 y que ha demostrado su eficacia a lo largo de este período. La conselleria cumple por tanto a la perfección su labor de prevención y control de plagas y hay que felicitar a sus técnicos por la excelente labor que están llevando a cabo.
Lamentablemente, el Ministerio de Agricultura no lo entiende de la misma manera. Desde hace más de tres años venimos reclamándole que tome medidas más estrictas y exigentes ante las importaciones de cítricos y material vegetal de países de fuera de la UE, debido a la gravedad que podría suponer la posible introducción de un agente nocivo. La respuesta del Gobierno central ha sido siempre que se hacen bien las cosas e incluso ha acusado al sector de una posible introducción de nuevas plagas.
Estamos hablando de una cochinilla pero podría haber sido otra cosa peor. No quiero ni pensar si entrara por ejemplo la cancrosis, pues daría un vuelvo espectacular a la citricultura.
No es defendible ni justificable que mientras a nuestra fruta se le exigen protocolos de exportación durísimos e inspecciones en origen, las importaciones que entran a nuestro territorio lo hacen con una facilidad tan pasmosa que no se debería tolerar.
¿Por qué la UE no pide en reciprocidad lo mismo? Si finalmente se confirma la presencia de alguna nueva plaga habría que pedirle explicaciones al Ministerio de Agricultura, que es en definitiva quien tiene las competencias en esta materia.
Si algún día entrara esa nueva plaga pediríamos que los costes económicos de la lucha y erradicación de la plaga no recayera de ningún modo sobre el agricultor, que debería, a su vez, ser compensado por la posible pérdida de renta que le supusiera una negligencia de la Administración.
Es un hecho evidente que hay problemas sanitarios en los cítricos de algunos países, como han confirmado en reiteradas ocasiones las autoridades de la Unión Europea. Vuelvo a insistir que en el caso de que entraran plagas de cuarentena en la citricultura valenciana, el resultado sería catastrófico, porque sería otro añadido más a la crisis actual marcada por los bajos precios, la falta de rentabilidad y en momentos puntuales también las adversidades climatológicas, como fue el caso de las devastadoras heladas del pasado año.
No veo a nadie que calibre de forma seria los riesgos que entrañaría la posible entrada en nuestro territorio de una plaga nueva. Es triste que nadie tenga en cuenta los graves perjuicios, así como los problemas económicos y sociales en zonas citrícolas como la nuestra, si llegara a introducirse este tipo de plagas.
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