Francisco Pallàs, que fundó Recreativos Saetabis explica que la aparición de los juegos por Internet está haciendo que los negocios de máquinas recreativas no estén con el mismo auge que estaban hace un año. “El gran problema es que todas estas opciones que aparecen en Internet, por lo menos en la Comunitat Valenciana, no están legalizadas y por lo tanto no pagan sus tributos a Hacienda como lo hacen el resto de casas recreativas, bingos y casinos, que sí que son legales”, se lamenta.
El también presidente de la Asociación de Empresarios de Xàtiva y la Costera (Adexa) señala que esta situación supone que “cada vez hay más personas para repartirse una misma tarta e, insisto, como las alternativas de Internet no pagan impuestos sus ganancias son mayores, mientras que las que están legalizadas sí que pagan y además ganan menos que antes”.
Pallàs reconoce que cada uno es libre de jugar donde quiera y que aparezcan nuevas opciones siempre incrementa la oferta. “Nosotros lo que queremos es estar todos en las mismas condiciones, que las opciones que se plantean por Internet también estén legalizadas y entonces que sea el cliente el que decida donde quiere jugar”, reivindica.
“La aparición de estas últimas opciones en Internet es una consecuencia de las nuevas tecnologías y está produciéndose que cada vez hay más oferta pero la misma cantidad de tarta a repartir”, asegura el empresario valenciano.
Coincide con otros responsables del sector que admiten que urge un cambio, sobre todo, ante la posible puesta en marcha de locales de apuestas, que podrían hacer desaparecer a algunos de los operadores tradicionales.
En la actualidad, el de las máquinas recreativas es el segmento del juego tradicional que más dinero mueve en España, aunque su recaudación cayó en el último año. Un 36,9% del juego total se realiza en este tipo de máquinas, lo que contrasta con el 14,1% que se juega en bingos, el 18,3%, en lotería nacional ó el 7,6%, en casinos.
Además, se trata de uno de los ámbitos que contribuye con más seguridad a ampliar las arcas públicas. Mientras que los casinos soportan una tasa fiscal en función de beneficios, las recreativas tienen que pagar la cantidad fija de 3.600 euros al año.