patricia pérez zaragoza
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El sector del juego está en pie de guerra. El auge y explosión de las casas de apuestas por internet, que llevan operando sin autorización pero con mucho éxito en España desde hace varios años, se presenta como una doble amenaza para las empresas privadas de juego, dedicadas a la explotación de máquinas recreativas, bingos y casinos. Por un lado, algunas comunidades autónomas, como las de Madrid y Cataluña, preparan una regulación que legalice estas casas de apuestas, que hasta ahora operan sin licencia y al margen de la ley, lo que podría animar una mayor proliferación de este tipo de sitios web. Por otro lado, la futura regulación madrileña, que podría influir en el resto de las comunidades autónomas, permitirá crear sitios físicos de apuestas e incluso podría promover que los establecimientos de hostelería se reconviertan en casas de apuestas, para aprovechar así el importante tirón del nuevo negocio.
En 2005, las quince principales compañías de juego de la red en España facturaron un total de 225 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 150% respecto a 2004, según datos de la Asociación Española de Apostadores por Internet (Aedapi). Se estima que ya hay en España más de 550.000 personas que juegan cada año en las casas de apuestas «on-line». Sacha Michaud, responsable en España de la casa de apuestas «on-line» Betfair, asegura que en 2005 su volumen de negocio creció más de un 500%. «Nuestro producto es atractivo porque no se basa en el azar. Permite introducir ciertos conocimientos para predecir resultados y poder ganar», añade Michaud.
Preocupación en el sector
Ante la regulación prevista de las casas de apuestas «on-line», el sector privado tradicional se enfrenta a un cambio difícil, que algunos califican como «injusto», y que podría suponer un duro golpe para su actividad. Juan Manuel Ortega, consejero delegado de Interbazar (empresa organizadora de ferias del sector), afirma que «desde el sector privado se está criticando duramente la actuación de la Administración Pública. No se entiende que haya permitido que florezcan este tipo de apuestas «on-line» sin pagar impuestos, mientras que el negocio tradicional está fuertemente intervenido y regulado». «Lo que la nueva regulación debería contemplar es, básicamente, la concesión de licencias y el pago de impuestos», asegura.
Fernando Ors, director ejecutivo de CODERE, uno de los grandes grupos del sector del juego en España, afirma que son partidarios de que se regule cualquier modalidad de juego, dado que las actividades clandestinas generan efectos contraproducentes. En su opinión, «en la actualidad, resulta inadmisible que las casas de apuestas por internet operen sin ningún tipo de autorización o licencia, y estén haciendo todo tipo de publicidad impunemente, cosa que cualquier operador privado legítimo tiene prohibido».
Puntos críticos
A la espera de la redacción y aprobación definitiva de la normativa, llama la atención, entre otros aspectos, el hecho de que la propia regulación del sector de las casas de apuestas llegue tan tarde en España. En otros países, como Inglaterra, precisamente las casas de apuestas físicas llevan más de 50 años operando y es en la actualidad cuando han comenzado su declive, por el auge de internet.
Otro aspecto que preocupa es que el proyecto del reglamento, que ha elaborado la Consejería de Hacienda de Madrid, no fija una superficie mínima para los locales y sí que permite instalar un servicio de hostelería, es decir, una barra de bar, separada del espacio habilitado para apuestas.
En el sector también se contempla con inquietud el hecho de que la regulación permita instalar, además de las máquinas de apuestas, hasta cuatro máquinas recreativas de los tipos A, B ó D. Actualmente, los establecimientos de hostelería tradicionales sólo pueden disponer de dos máquinas recreativas. Por tanto, la posibilidad de contar con cuatro máquinas, en vez de dos, supone un incentivo más para que los bares se conviertan en locales de apuestas.
Otro punto de fricción es la tributación que se impondrá a las casas de apuestas, ya que hasta ahora las distintas administraciones no percibían nada de dinero en concepto de impuestos por la operativa de este tipo de juegos. El borrador contempla una tributación del 10% de los beneficios, cuando para las máquinas recreativas, por ejemplo, pagan una cantidad fija independientemente de los beneficios que generen.
Solvencia
Fernando Ors afirma que es importante que los operadores que entren en el nuevo negocio sean solventes y tengan experiencia en la gestión del riesgo. De hecho, la fianza mínima que deberán pagar este tipo de casas de apuestas rondará los diez millones de euros. Además, tendrán que hacer frente al pago de un seguro de responsabilidad civil de 20 millones de euros.
En opinión de Sacha Michaud, de Betfair, la nueva legislación será «positiva y aperturista». Estima, sin embargo, que no tienen intención de establecer negocios fuera de la red, sino de mantener y potenciar su actividad «on-line». «No obstante, sí estamos abiertos a firmar acuerdos con otras empresas del sector del juego», afirma.
Decaen los ingresos
Con todos los cambios, el sector tradicional podría ver más reducidos sus números. En 2004, el último ejercicio del que se disponen datos, en España se destinaron al juego un total de 27.287 millones de euros, un 2,09% más que en el mismo ejercicio del año anterior. Los casinos fueron los que mejor evolución presentaron. En ellos se movieron más de 2.000 millones de euros, un 8% más que en 2003. No obstante, las máquinas recreativas y los bingos comenzaron su caída. En concreto, el juego en las denominadas máquinas B se redujo un 2,10%, hasta los 10.076 millones de euros, mientras que los bingos registraron un volumen de nego