El calor incrementa el consumo de sandía y aumenta los precios
Los rigores estivales animan la demanda y devuelven los buenos resultados al campo
Tras unos inicios inciertos y más bien desfavorables, la campaña de la sandía ha recuperado el buen tono de los resultados económicos satisfactorios para el campo. El calor que rige en toda Europa ha hecho que en los últimos días haya más demanda que oferta, con lo que los precios han subido a 35-37 céntimos por kilo.
Al fin una buena noticia para los agricultores valencianos. Las sandías comienzan a dar alegrías a quienes las producen. En los últimos días han subido de forma notable en el campo y se espera que siga la misma tónica en días sucesivos, de mantenerse la ola de calor que abarca a casi toda Europa.
Si la semana pasada se vendía la sandía sin pepitas a 25 céntimos el kilo a puerta de almacén, ya confeccionada, hoy está a 35 y 37 céntimos, y con tendencia a subir, porque en los últimos días se han agotado prácticamente las existencias.
La clave está en las altas temperaturas, porque la sandía es fruta para el calor de pleno verano, y sus ventas están muy estrechamente relacionadas con la fluctuación térmica. En las semanas calurosas se dispara la demanda, al igual que se puede hundir rápidamente cuando se suavicen los rigores estivales.
El calor actual en todo el continente eleva el consumo, hasta el punto de que la recolección y carga de envíos está siendo frenética este fin de semana, para aprovechar el momento favorable y sacar la mayor parte de la cosecha.
Con los precios de ahora y descontando los costes medios de recolección y comercialización, que se sitúan en unos 11 céntimos por kilo, las liquidaciones que pueden quedar para los agricultores serán de 24-26, en cuanto a las ventas de estos días y en dichas condiciones.
No es que se trate de superprecios, porque ya hace años que era bien normal vender sandías en el campo a 30 céntimos, pero dado el clima de desastres reiterados que sufren casi todas las producciones, ver el nivel de las cotizaciones actuales representa una alegría esperanzadora.
Sin embargo, desde la cooperativa de Puzol, que está ahora en plena campaña, se apuntaba ayer un nubarrón en perspectiva: las plantaciones de Tarragona y La Mancha ya han entrado en campaña, empiezan a recolectar, y la coincidencia de varias procedencias en los mercados puede dar como resultado nuevas caídas de precios. Lo mejor es que haya escalonamientos, pero de eso manda el clima más que nadie.
Un hecho curioso es que está escaseando la sandía negra, la tradicional con pepitas, porque apenas se plantan campos enteros, tan sólo hileras intercaladas con las otras sin pepitas, para ayudar a polinizar a estas y asegurar que produzcan. Pero quienes buscan el mejor sabor siguen prefiriendo las negras, y por eso su precio se acerca al de las otras, con 32 céntimos el kilo.