El cerebro de los simios parece estar adaptado para identificar pequeñas diferencias entre rostros diferentes, según un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental en Bethesda (Estados Unidos) publicado en la edición digital de la revista
Nature
. El proceso, que les permite reconocer rostros familiares de forma fácil, podría
ser el mismo que proporciona a los humanos la capacidad para el reconocimiento de los rostros.
Los monos, al igual que los humanos, poseen células faciales en una parte del cerebro llamada corteza inferotemporal. Estas células nerviosas se activan en respuesta a la imagen visual de una cara, aunque se desconoce cómo poseen esta preferencia. Los investigadores estudiaron dos macacos, de la especie Macaca Mulatta, entrenados previamente para reconocer una serie de caras humanas generadas por ordenador. Los científicos mostraban más tarde a los simios
un rango de imágenes diferentes que diferían en cantidades variables en relación con las imágenes ya conocidas.
Los resultados sugieren que las células de los simios, y quizás las de los humanos, que reconocen los rostros están especializadas en descubrir pequeñas variaciones a partir de una norma interna, que podría ayudarles a reconocer individuos diferentes o incluso percibir signos de emoción o intenciones en los otros individuos.