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Miércoles, 5 de julio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
dobló la velocidad permitida
El metro iba a 80, el doble de lo permitido
El maquinista pudo sufrir algún tipo de pérdida de consciencia que le impidió reducir la velocidad del convoy
El estudio de la caja negra del metro siniestrado en Valencia ha revelado que el convoy circulaba a unos 80 kilómetros por hora, el doble de lo permitido en el tramo curvo donde tuvo lugar el accidente. La máxima aceleración en el punto donde descarriló hace sospechar a los investigadores que el maquinista pudo sufrir un desmayo.
Un vehículo de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana remolca uno de los vagones siniestrados en el túnel de la línea 1 del metro junto a la parada de Jesús.
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La caja negra les ha dado la razón. Los investigadores de la Policía Nacional y los técnicos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) coincidieron desde el principio en la causa del accidente: el exceso de velocidad.

Tras una primera inspección en el túnel, los expertos no hallaron indicios de que el descarrilamiento se hubiera producido por otra causa. Las ruedas del convoy no estaban dañadas, ninguna pared del túnel se había desprendido y tampoco encontraron obstáculos en la vía.

La única explicación posible era el exceso de velocidad. Y el comité de seguridad en la circulación de FGV confirmó ayer la causa de la tragedia tras la lectura de los datos registrados en la caja negra del convoy siniestrado.

Excesiva velocidad registrada
El reloj marcaba las 4.50 horas de la madrugada cuando un técnico ferroviario descubrió el espantoso dato. El metro de la línea 1 circulaba a una velocidad de 80 kilómetros por hora, el doble del máximo permitido en el tramo curvo donde descarriló a escasos metros de la parada de Jesús.

Las conclusiones del comité de seguridad de FGV fueron expuestas ayer por la tarde en una rueda de prensa por el conseller de Infraestructuras y Transportes, José Ramón García Antón, quien señaló que el maquinista “pudo sufrir algún tipo de inconsciencia o indisposición” que le impidió reaccionar a tiempo.

García Antón aseguró que los técnicos no encuentran explicación al exceso de velocidad, por lo que la hipótesis del mareo es una sospecha fundada en indicios.

El conductor del convoy, que según el conseller no se puso en contacto en ningún momento con el puesto de mando en los momentos previos al accidente, no había tenido nunca “ningún problema” en FGV.

“Era una persona trabajadora, responsable, con formación en informática y con posibilidades de seguir ascendiendo en la empresa”, afirmó García Antón en la rueda de prensa.

El secretario general del Sindicato Ferroviario, Fernando Soto, explicó que, conforme a la información obtenida de la caja negra, el maquinista “apretó casi a fondo” el acelerador y poco antes del accidente desaceleró. “Estamos seguros de que algo le pasó”, manifestó Soto.

224 horas de prácticas
El maquinista Joaquín P. T., una de las 41 víctimas mortales del accidente, había trabajado primero como inspector e interventor en la línea 1. Tras realizar 224 horas de prácticas, la dirección de FGV consideró que ya estaba preparado para conducir un tren, lo que hacía desde el pasado mes de abril.

Sin embargo, el secretario general del Sindicato Independiente Ferroviario (SIF), Jorge Álvarez, manifestó que el conductor del convoy no era maquinista, sino un agente de estación que había recibido clases prácticas durante 14 días, cuando el período habitual es de dos meses. Álvarez denunció también la falta de frenado instantáneo en la línea 1 y lo achacó a la falta de inversión de la Generalitat, que “prefiere gastar el dinero en grandes acontecimientos’’.

Cómo se produjo el accidente
El conseller, ayudado de un croquis, también detalló cómo se produjo el accidente: el tren, que había salido segundos antes de la parada de Plaza de España, descarriló justo cuando encaraba la curva que da acceso al apeadero de Jesús.

El convoy, que ya daba bandazos, se apoyó en una de las paredes de la galería, sin llegar a volcar todavía. Pero “la mala suerte”, según agregó García Antón, hizo que el metro se accidentara precisamente en una zona donde el túnel se ensancha unos metros porque conecta una vía de servicio. En ese lugar, el convoy descarrilado perdió el apoyo de la pared, por lo que terminó volcando y arrastrándose varios metros.

Los datos revelados por el análisis de la caja negra, a juicio del conseller, desmienten con “claridad y rotundidad” las informaciones que apuntaban como posible causa del accidente un desprendimiento en la bóveda del túnel, la rotura de alguna de las ruedas del vagón o una sobrecarga en el tren. Estas circunstancias, según García Antón, no se produjeron en ningún momento.

Una “curva dulce”
Preguntado sobre si el tramo donde ocurrió la tragedia es problemático, el responsable del Ejecutivo autonómico rechazó este extremo al definirlo como una “curva dulce”.

También explicó que el recorrido entre las paradas de Plaza de España y Jesús tampoco tiene demasiadas complicaciones.d

“Salvo la curva, el resto es en línea recta y en los veinte años que lleva en funcionamiento nunca se han producido accidentes destacados”, dijo García Antón.

A pesar de que la línea 1 es la más antigua de la red de Metrovalencia, los técnicos de la empresa FGV descartaron, una vez efectuada la inspección en la zona, cualquier tipo de fallo en las infraestructuras.

Se trató de un “accidente nada frecuente” que parece “imposible que pueda pasar”, y no se debió al mal estado del convoy ni del túnel, según aseguró el conseller de Infraestructuras.

Agentes expertos en explosivos
La sombra de un atentado terrorista planeó sobre Valencia durante los primeros minutos de la tragedia del 3-J, pero esta hipótesis fue totalmente descartada por los policías que inspeccionaron el túnel. Los agentes no hallaron indicios criminales en las vías ni en los vagones siniestrados.

Además, policías expertos en explosivos reconocieron de forma minuciosa la zona y no encontraron restos sospechosos. Metro a metro, palmo a palmo, el tramo subterráneo donde se registró el descarrilamiento fue inspeccionado por la Policía Científica y los técnicos de FGV durante el lunes y la madrugada del martes.

sucesos@lasprovincias.es



 

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