Vuelven los patinazos de Pla
La rectificación que le hizo Marcelino Iglesias, que ha negado un acuerdo sobre el Ebro, se une a las más destacadas “meteduras de pata” del líder del PSPV
La rectificación que le hizo Marcelino Iglesias, que ha negado un acuerdo sobre el Ebro, se une a las más destacadas “meteduras de pata” del líder del PSPV
yo? ¿Con Ignasi Pla? Pero si hace meses que no le veo”. Con una expresión similar se pronunció esta semana el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, después de que le informaran de que el líder de los socialistas valencianos aseguraba haberle arrancado el compromiso de eliminar el blindaje del Ebro.
El “éxito” que se anotó Pla –desautorizado por un compañero de partido en una cuestión tan trascendente como el debate hídrico– hizo pensar a más de uno que el secretario general del PSPV recuperaba sus mejores momentos. El líder socialista ha jalonado su trayectoria como máximo responsable del partido con algunas “meteduras de pata” que, de no ser por su responsabilidad –aspirante a presidir la Generalitat– provocarían la hilaridad a cualquiera. “¿Te sabes lo último de Ignasi?”, comentan en ocasiones algunos compañeros de partido.
Los “resbalones” de Pla han contribuido a conformar una imagen del líder del PSPV que une al político con ambición y, como él mismo se define, al hombre de pueblo. A lo mejor por ese motivo, algunas de sus ocurrencias son aceptadas como parte de su forma de ser.
El más exitoso de sus patinazos podría ser firmado por el mejor de los monologuistas de hoy día. A principios de marzo de 2002, el líder de los socialistas valencianos no tuvo empacho alguno en proclamar que lo que más le gustaba de las fiestas de Castellón era “la cremà de les gaiates” –que se encienden, pero que no se queman–. La dirección del PSPV, para arreglarlo, sacó una nota un día después pidiendo disculpas y asegurando que Pla era conocedor “de las costumbres y fiestas de Castellón”. Cualquiera lo diría...
Esa misma semana –de pasión, podría bautizarse–, el líder de los socialistas valencianos tenía una oportunidad para lucirse en el Congreso de los Diputados, donde ocupaba un escaño. Pregunta al entonces ministro del Interior, Mariano Rajoy: “¿Sobre la base de qué criterios autorizó la Delegación de Gobierno en Valencia la manifestación convocada por la Plataforma España 2000 el pasado 2 de marzo?”. Respuesta del ministro: “No fue autorizada”. ¿Qué falla? La ley dice que ninguna reunión se autoriza, porque es un derecho constitucional. En todo caso, se puede prohibir una manifestación si existen motivos fundados para ello...
¿Corrupción urbanística?
Casi un año después, en septiembre de 2003, Pla se enredó con la moción de censura de Náquera. Un miércoles relacionó la iniciativa con la corrupción urbanística –“el cemento une más que otras cosas”, dijo– para justificar el acuerdo PP-UV que arrebató el poder al PSPV. Y el jueves asumió que lo ocurrido en esa localidad era “un problema de definición política, más que un problema de especulación”.
Algunas de las pifias de Ignasi Pla han sido realmente celebradas. Su propuesta de “camas individuales” para los hospitales –en lugar de habitaciones individuales–, o anunciar el compromiso de su partido por la educación en toda la Comunitat, “desde Guardamar hasta Vinarós” –dejando fuera toda la Vega Baja– han propiciado que la estrategia comunicativa del partido llegara a ser atribuida al mismísimo PP.
Si las organizáramos por temas, los chapuzones en materia de política hídrica han sido múltiples. El de Marcelino Iglesias es el último; en 2003, el entonces presidente manchego José Bono le hizo rectificar tras haber asegurado que Zapatero apoyaba el trasvase del Tajo a Valencia: “No fue un apoyo expreso”, admitió. Con Castilla-La Mancha, ha habido alguna otra: esta misma semana, Pla anunció que hablaría con Barreda para evitar el recurso contra el Estatuto. ¿Resultado? Las Cortes manchegas ya lo han aprobado... Con las nuevas tecnologías, el PSPV puso en su web una encuesta sobre el PHN, y cuando vio que el apoyo era del 86%, tuvo que modificarla. ¿Qué había pasado? “Una actualización incompleta de algunos archivos...”.
Pla también defendió la implantación de la ecotasa –el impuesto que grava al turismo para proteger el medio ambiente–. Nada que decir, sino fuera porque el partido lo había rechazado tres meses antes.