Si no hay otra antes, está previsto que en septiembre se celebre la primera boda gay en en las Fuerzas Armadas españolas. Se trata de dos soldados del Ejército del Aire de la base de Morón, ambos llamados Alberto, que además han decidido no ponerse el uniforme en la ceremonia pese a que el secretario de movimientos sociales del PSOE, Pedro Zerolo, se ofreció a mediar ante el Ministerio de Defensa para que no tuvieran problemas. Para prevenir posibles consecuencias, la pareja incluso envió una carta a Presidencia del Gobierno preguntando si podían tomar algún tipo de represalia contra ellos.
Los dos soldados se casarán en el Ayuntamiento de Sevilla en una ceremonia oficiada por el alcalde de la capital andaluza, Alfredo Sánchez Monteseirín. Al enlace ya ha confirmado su asistencia el dirigente socialista Pedro Zerolo, que les ha estado asesorando en los últimos meses y que además se ofreció como intermediario ante el Ministerio de Defensa en el caso de que quisieran casarse con el uniforme militar.
Y es que, según contó Alberto, le habían advertido de que “tuviera cuidado” si se casaba vestido de militar, aunque “no sé por qué”, aclaró. El soldado se preguntó por qué, si viene de una familia militar que se casó con el uniforme, él no puede hacerlo.
Pese a la oferta de Zerolo para mediar, finalmente han decidido ni usar el uniforme ni ponerse el de gran gala del Ejército del Aire, que cuesta unos 300 euros “por estética”, porque “no es lo que más les apetece” para ese día.
Los novios son conscientes de la repercusión que tendrá la noticia en el cuerpo y que militares de la vieja escuela se echarán las manos a la cabeza. “Sabemos que estamos en el Ejército y que es complicado, porque no soy jardinero sino militar y que habrá superiores que me harán la vida imposible como de hecho ya están haciendo”, contó Alberto.
Comentarios homófobos
De hecho, antes de la boda enviaron una carta a la Presidencia del Gobierno para interesarse por las consecuencias de su enlace como un cambio de destino, aunque la contestación les dejó tranquilos porque les aseguraron que, atendiendo a la Ley, no les puede pasar nada.
Según cuentan, el rechazo no viene sólo de los superiores sino también de compañeros, de quienes reciben comentarios “casi homófobos”. “A nadie le importa con quién me case. Yo voy todos los días a trabajar y cumplo con mi profesión”, dijo.
A pesar de ello, al enlace asistirán unos 40 milicianos. Además los dos Albertos han invitado a Boris Izaguirre y Jesús Vázquez, aunque aún no han contestado. La pareja comentó que aunque revistas y televisiones les han ofrecido dinero por un reportaje sobre su boda, no quieren hacer negocio con ella “por respeto a sus familias”.
También es novedad la primera demanda de separación de un matrimonio homosexual, que fue presentada en Madrid el 22 de junio a punto de cumplirse un año de la entrada en vigor de la ley.
En la demanda de separación se reclama para el cónyuge que se ocupó de las tareas domésticas una pensión, el uso del domicilio conyugal y el cuidado de los perros que tenía la pareja.